Home

Aprovechando que tengo más tiempo estoy leyendo tres libros muy interesantes y que valen su precio:

Catacumbas de Guillermo O´Donnell, una recopilación de escritos reaizados durante la dictadura militar (1976-1983). Hasta ahora puede leer completos: Notas para el estudio de la burguesía local, con especial referencia a sus vinculaciones con el capital transnacional y el aparato estatal; y Estado y alianzas en la Argentina, 1956-1976. Son articulos de lectura indispensable para la ciencia política argentina.

 

 

Patrones en la ruta dirigido por Eduardo Sartelli. Casi lo tengo terminando (me falta leer los apendices) , es un libro muy polemico sobre el conflicto por las retenciones. Aun cuando mucho de lo que se afirma en sus paginas es muy discutible, tiene la gran virtud de ordenar conceptos y datos con la prioridad puesta en el debate político constituyendose por eso en una valiosa herramienta. Especialmente util para pasar en limpio el conflicto desde una perspectiva marxista y trotskista.

 

La potencia plebeya de Álvaro García Linera. Recien lo estoy empezando pero ya desde el prefacio de Pablo Stefanoni no vamos sumergiendo en el proceso de cambio boliviano.

La web de Daniel Santoro

23 diciembre, 2008

Simplemente hay que visitarla: http://www.danielsantoro.com.ar 

…es una obra dificil de comentar…

Sumo, El Ojo Blindado

18 diciembre, 2008

…en algun momento tenia que poner algo de Sumo…

Pegale un zapatazo a Bush

18 diciembre, 2008

Sencillo juego donde podes sumarte a los mas de 25 millones de zapatazos virtuales que ya le pegaron a Bush. Proba tus reflejos comos si estuvieras en Irak y fueras un periodista iraqui con dignidad!!http://www.sockandawe.com/

zapatazojuego

villa-retiroPor alguna extraña razon, muchos trotskistas argentinos suelen dejar a un costado y a la sombra la cuestión del desarrollo desigual y combinado, aun cuando es uno de los elementos centrales del pensamiento de Trotsky (sospechamos que varios lo hacen por eurocentrismo).  Para ilustrar en que consiste el desarrollo desigual y combinado dejo un fragmento del Capitulo I de la Historia de la Revolución Rusa escrita por Trotsky.

“(…) Los países atrasados se asimilan las conquistas materiales e ideológicas de las naciones avanzadas. Pero esto no significa que sigan a estas últimas servilmente, reproduciendo todas las etapas de su pasado. La teoría de la reiteración de los ciclos históricos -procedente de Vico y sus secuaces- se apoya en la observación de los ciclos de las viejas culturas precapitalistas y, en parte también, en las primeras experiencias del capitalismo. El carácter provincial y episódico de todo el proceso hacia que, efectivamente, se repitiesen hasta cierto punto las distintas fases de cultura en los nuevos núcleos humanos. Sin embargo, el capitalismo implica la superación de estas condiciones. El capitalismo prepara y, hasta cierto punto, realiza la universalidad y permanencia en la evolución de la humanidad. Con esto se excluye ya la posibilidad de que se repitan las formas evolutivas en las distintas naciones. Obligado a seguir a los países avanzados, el país atrasado no se ajusta en su desarrollo a la concatenación de las etapas sucesivas. El privilegio de los países históricamente rezagados -que lo es realmente- está en poder asimilarse las cosas o, mejor dicho, en obligarse a asimilárselas antes del plazo previsto, saltando por alto toda una serie de etapas intermedias. Los salvajes pasan de la flecha al fusil de golpe, sin recorrer la senda que separa en el pasado esas dos armas. Los colonizadores europeos de América no tuvieron necesidad de volver a empezar la historia por el principio. Si Alemania o los Estados Unidos pudieron dejar atrás económicamente a Inglaterra fue, precisamente, porque ambos países venían rezagados en la marcha del capitalismo. Y la anarquía conservadora que hoy reina en la industria hullera británica y en la mentalidad de MacDonald y de sus amigos es la venganza por ese pasado en que Inglaterra se demoró más tiempo del debido empuñando el cetro de la hegemonía capitalista. El desarrollo de una nación históricamente atrasada hace, forzosamente, que se confundan en ella, de una manera característica, las distintas fases del proceso histórico. Aquí el ciclo presenta, enfocado en su totalidad, un carácter confuso, embrollado, mixto.

Claro está que la posibilidad de pasar por alto las fases intermedias no es nunca absoluta; hállase siempre condicionada en última instancia por la capacidad de asimilación económica y cultural del país. Además, los países atrasados rebajan siempre el valor de las conquistas tomadas del extranjero al asimilarlas a su cultura más primitiva. De este modo, el proceso de asimilación cobra un carácter contradictorio. Así por ejemplo, la introducción de los elementos de la técnica occidental, sobre todo la militar y manufacturera, bajo Pedro I se tradujo en la agravación del régimen servil como forma fundamental de la organización del trabajo. El armamento y los empréstitos a la europea -productos, indudablemente, de una cultura más elevada- determinaron el robustecimiento del zarismo, que, a su vez, se interpuso como un obstáculo ante el desarrollo del país.

Las leyes de la historia no tienen nada de común con el esquematismo pedantesco. El desarrollo desigual, que es la ley más general del proceso histórico, no se nos revela, en parte alguna, con la evidencia y la complejidad con que la patentiza el destino de los países atrasados. Azotados por el látigo de las necesidades materiales, los países atrasados vense obligados a avanzar a saltos. De esta ley universal del desarrollo desigual de la cultura se deriva otra que, a falta de nombre más adecuado, calificaremos de ley del desarrollo combinado, aludiendo a la aproximación de las distinta etapas del camino y a la confusión de distintas fases, a la amalgama de formas arcaicas y modernas. Sin acudir a esta ley, enfocada, naturalmente, en la integridad de su contenido material, sería imposible comprender la historia de Rusia ni la de ningún otro país de avance cultural rezagado, cualquiera que sea su grado.

Bajo la presión de Europa, más rica, el Estado ruso absorbía una parte proporcional mucho mayor de la riqueza nacional que los Estados occidentales, con lo cual no sólo condenaba a las masas del pueblo a una doble miseria, sino que atentaba también contra las bases de las clases pudientes. Pero, al propio tiempo, necesitado del apoyo de estas últimas, forzaba y reglamentaba su formación. Resultado de esto era que las clases privilegiadas, que se habían ido burocratizando, no pudiesen llegar a desarrollarse nunca en toda su pujanza, razón por la cual el Estado iba acercándose cada vez más al despotismo asiático (…)”.

Nota: El subrayado es nuestro. Texto completo en: http://www2.cddc.vt.edu/marxists/espanol/trotsky/histrev/cap_01.htm