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El imperialismo colectivo de la Triada

12 diciembre, 2008

uncle-samSegun Samir Amin, el actual capitalismo realmente existente se expresa en un imperialismo de nuevo tipo, el imperialismo colectivo de la Triada (EEUU, Europa y Japon) hegemonizado por los EEUU. Reproducimos algunos fragmentos de Geopolitica del imperialismo contemporáneo que ilustran el concepto:

“Yo sugiero aquí que la formación del nuevo imperialismo colectivo tiene su origen en la transformación de las condiciones de la competencia. (…)La mundialización profunda es el primer marco de actividad de las grandes firmas. (…)Dicho de otra manera, en la pareja nacional / mundial los términos de la casualidad se invirtieron: antes la potencia nacional comandaba la presencia mundial, hoy es al revés. De esta manera, las firmas trasnacionales, sea cual sea su nacionalidad, tienen intereses comunes en la gestión del mercado mundial.

 

La solidaridad de los segmentos dominantes del capital trasnacional con todos los integrantes de la tríada es real, y se expresa en su afiliación al neoliberalismo globalizado. Los Estados Unidos están vistos dentro de esta perspectiva como los defensores (militares si fuera necesario) de sus “intereses comunes”. Eso no quiere decir que Washington entienda que debe “compartir equitativamente” los provechos de su liderazgo. Los Estados Unidos se emplean, por el contrario, en avasallar a sus aliados y solo están dispuestos a consentirles a sus subalternos de la tríada concesiones menores. ¿Este conflicto de intereses del capital dominante llegará hasta el punto de entrañar una ruptura con la alianza atlántica? No es imposible, pero es poco probable.

 

(…) en el sistema de imperialismo colectivo los Estados Unidos no tienen ventajas económicas decisivas, ya que el sistema productivo de los Estados Unidos está lejos de ser el “más eficiente del mundo”. Por el contrario, casi ninguno de sus segmentos le ganaría a sus competidores en un mercado verdaderamente abierto como el que imaginan los economistas liberales. Testimonio de ello es el déficit comercial de los Estados Unidos, el cual se agrava cada año, y que ha pasado de 100 millares de dólares en 1989 a 500 en 2002. Además, este déficit concierne a prácticamente todos los segmentos del sistema productivo. Incluso el excedente del cual se beneficiaban los Estados Unidos en el dominio de los bienes de alta tecnologías, que era de 35 millares en 1990, ha cedido su lugar a un déficit.

 

La economía norteamericana vive como parásito en detrimento de sus socios en el sistema mundial. “Los Estados Unidos dependen para el 10% de su consumo industrial de bienes cuya importación no está cubierta por exportaciones de productos nacionales”, tal y como lo recuerda Emmanuel Todd (9). El mundo produce, los Estados Unidos (cuyo ahorro nacional es prácticamente nulo) consumen. “La ventaja” de los Estados Unidos es la de un depredador cuyo déficit está cubierto con el aporte de los otros, con su consentimiento o a la fuerza. Lo medios puestos en práctica por Washington para compensar sus deficiencias son de naturaleza diversa: violaciones unilaterales repetidas de los principios del liberalismo, exportaciones de armas y búsqueda de rentas petroleras (que suponen el acuerdo de sus productores, uno de los motivos reales de las guerras de Asia central y de Irak). Lo esencial del déficit americano está cubierto por los aportes en capitales que provienen de Europa y Japón, del Sur (países petroleros ricos y clases compradoras de todos los países del Tercer Mundo, incluyendo a los más pobres), a lo cual podríamos añadir la punción ejercida en nombre del servicio de la deuda impuesta a la casi totalidad de los países de la periferia del sistema mundial.

 

(…)la dirigencia americana ha comprendido perfectamente que, para conservar su hegemonía, dispone de tres ventajas decisivas sobre sus competidores europeos y japonés: el control de los recursos naturales del globo terráqueo, el monopolio militar y el peso que tiene la “cultura anglosajona” a través de la cual se expresa preferentemente la dominación ideológica del capitalismo. La puesta en práctica sistemática de estas tres ventajas aclara muchos aspectos de la política de los Estados Unidos, sobre todo los esfuerzos sistemáticos que Washington realiza por el control militar del Medio Oriente petrolero, su estrategia ofensiva frente a Corea – aprovechándose de la “crisis financiera” del país – y, frente a China, y el sutil juego que busca perpetuar las divisiones en Europa – movilizando

con esta finalidad a su aliado incondicional británico – e impidiendo un acercamiento serio entre la Unión Europea y Rusia. En el plano del control global de los recursos del planeta, los Estados Unidos disponen de ventajas decisivas sobre Europa y Japón. No solamente porque los Estados Unidos son la única potencia militar mundial, hecho por el cual ninguna

intervención fuerte en el Tercer Mundo puede ser conducida sin ellos, sino porque Europa (ex URSS excluida) y Japón están desprovistos de los recursos esenciales para la sobrevivencia de sus economías”.

 Para ampliar, ver los textos de Samir Amin: Capitalismo, imperialismo y mundialización y Geopolitica del imperialismo contemporáneo

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