Home

Desde la época de las revoluciones independentistas contra la dominación colonial española y portuguesa, los pueblos de América Latina han intentado obtener su completa emancipación frente a las sucesivas alianzas de los bloques dominantes locales con el Imperio Británico primero, y con el imperialismo norteamericano después. Aún hoy, a principios del Siglo XXI, la tarea de lograr la Segunda Independencia y la Unidad de nuestros pueblos permanece inconclusa pero vigente en el legado de San Martín, de Bolívar y de todos los héroes y mártires de las luchas populares.

La realización de nuestra Segunda Independencia implica un proceso de lucha prolongado. Para completar esta tarea tenemos que construir nuestro propio modelo de desarrollo autónomo, de justicia social, de participación democrática y de organización popular, en el marco de la unidad latinoamericana. Las voluntades unidas de los pueblos latinoamericanos pueden romper las cadenas forjadas por más de cinco siglos de conquista, colonialismo, subdesarrollo y dependencia, completando el destino común de nuestros pueblos en la Patria Grande.

Asumimos como base para nuestra acción política el hecho histórico de nuestra situación de país dependiente, subdesarrollado y periférico dentro del actual sistema mundial capitalista.

La negación, omisión, olvido o abstracción de esta situación ha constituido una derrota ideológica fundamental del movimiento nacional y popular a manos del discurso liberal y globalizador. Tarde o temprano reaparecen los conflictos característicos de nuestra situación dependiente y periférica. Por debajo de la superficial y momentánea prosperidad de la economía periférica sigue operando el desarrollo desigual y polarizador constitutivo del capitalismo. Así, períodos con altas tasas de crecimiento económico se traducen «misteriosamente» en la profundización de mayores distorsiones estructurales, regionales y sectoriales, consolidando el paisaje de archipiélagos de prosperidad en mares de pobreza.

La aplicación de políticas que busquen limitar o revertir esta situación encuentra reacciones muy fuertes, porque se afectan los intereses fundamentales del bloque de clases dominante. El poder social y cultural sobre el cual este bloque asienta su dominación es completamente funcional al mantenimiento de la situación de dependencia y por ello históricamente la han defendido con todos los recursos que tienen a su alcance y por todos los medios. Un proyecto nacional, popular y latinoamericanista orientado a terminar con la dependencia requiere la elaboración de métodos y estrategias inteligentes y adecuadas para enfrentar la magnitud del desafío.

John William Cooke escribió: «El régimen no puede ser cuestionado desde sus mismos valores, sino que, al atacarlo, debemos atacar a esos valores que son parte de él». El bloque de clases dominante posee un conjunto de aparatos culturales e ideológicos que todos los días intentan redefinir nuestras creencias sobre lo que existe, lo que es posible y lo que es bueno. Esos aparatos legitiman al bloque de clases dominante y deslegitiman todo aquello que perciben como una amenaza. Tratan de lograr el apoyo o la neutralidad de las masas para el bloque de clases dominantes y sus políticas, al mismo tiempo que disgregan la posibilidad de que se forme un bloque nacional y popular alternativo. Así, aún cuando el bloque dominante no controle directamente al Estado puede ser capaz, en determinadas circunstancias, de movilizar a amplios sectores en defensa de sus intereses fundamentales y limitar decisivamente las capacidades de los Estados débiles. Por lo tanto, no es posible avanzar en la emancipación nacional sin lograr vencer en la lucha ideológica.

Esa lucha ideológica es una lucha por el conocimiento, por los valores y por las alternativas. Resulta necesario conocer y comprender como se conjugan en nuestra historia y en la actualidad las relaciones entre los imperialismos, nuestras clases dominantes y nuestra inserción subdesarrollada y dependiente en el sistema mundial capitalista. Debemos lograr que ese conocimiento se extienda, se vuelva conciencia política en sectores cada vez más amplios y que condense en la formación de un bloque nacional-popular capaz de disgregar al bloque dominante e impulsar una estrategia nacional de desarrollo.

Desde esa conciencia, y desde la intención de convertirla en una estrategia de poder para el

movimiento nacional y popular, nos decidimos a formar el Grupo Nuestra América, tomando como nombre el titulo del genial ensayo escrito por el cubano José Martí. En su escrito, Martí, logró sintetizar en los elementos esenciales del proyecto de de San Martín y Bolívar: la independencia y unidad latinoamericanas. Y desde esos elementos, desde una conciencia nacional, popular y latinoamericanista, pretendemos aportar decisivamente para terminar con la situación de dependencia que nos condena al subdesarrollo y la miseria.

La historia, la memoria y el sacrificio de quienes lucharon por la causa de la independencia,

la justicia social y la unidad latinoamericana iluminan nuestro camino. Frente al destino de

opresión, miseria e ignorancia que los imperialismos y las clases explotadoras locales buscan imponer para nuestros pueblos, nosotros nos sumamos a la lucha por la liberación nacional y social, a la lucha por ser pueblos libres en una América unida y liberada

Grupo Nuestra América

25 de Mayo de 2009

GpoNuestraAmericaCEL

Allá en una negra casa ,bajo un negro firmamento,
Y donde en negro momento una negra escena pasa
Donde es negro el dueño ‘e casa y negros sus habitantes
Pero negros muy galantes y de educación no escasa

La negra doña Tomasa, que una negra hija tiene,
Con otro negro pretende su negra hija casar
Resulta que el negro novio, tuvo una muy negra idea:
Quiere que de negro sea la fiesta más singular

Se van a una negra iglesia, de su negra religión
Donde con negro mantón un negro fraile esperaba
Negro un Sacristán estaba, sentado en negro sillón
Y con negra devoción un negro a cristo besaba

Negros el novio y la novia negros el suegro y la suegra
Siendo la madrina negra y negro también el padrino
Negros también sus vestidos y negra la concurrencia,
Que con su negra presencia olían a negro vino

Una vez que hubo terminado esta ceremonia negra
Invita la negra suegra con una negra comida,
Mientras a todos convida, a negra pieza pasar
Adónde había más negros esperando pa’ cenar

Se sientan a negra mesa negros manteles tendieron
Y negros los brindis fueron hechos con negra pereza
Mientras que negra tristeza aquellos negros cantaron
Y un negro tango bailaron dentro de la negra pieza

Después de esta negra fiesta los negros novios se fueron
A un negro cuarto subieron negras sábanas tendieron
¡Y a eso de la medianoche cosas de negros hicieron,
La negra durmió en la cama… y el negro durmió en el suelo!

José_Carlos_MariáteguiLos pueblos de la América española se mueven, en una misma dirección. La solidaridad de sus destinos históricos no es una ilusión de la literatura americanista. Estos pueblos, realmente, no sólo son hermanos en la retórica sino también en la historia. Proceden de una matriz única. La conquista española, destruyendo las culturas y las agrupaciones autóctonas, uniformó la fisonomía étnica, política y moral de la América Hispana. Los métodos de colonización de los españoles solidarizaron la suerte de sus colonias. Los conquistadores impusieron a las poblaciones indígenas su religión y su feudalidad. La sangre española se mezcló con la sangre india. Se crearon, así, núcleos de población criolla, gérmenes de futuras nacionalidades. Luego, idénticas ideas y emociones agitaron a las colonias contra España. El proceso de formación de los pueblos indo-españoles tuvo, en suma, una trayectoria uniforme.

La generación libertadora sintió intensamente la unidad sudamericana. Opuso a España un frente único continental. Sus caudillos obedecieron no un ideal nacionalista, sino un ideal americanista. Esta actitud correspondía a una necesidad histórica. Además, no podía haber nacionalismo donde no había aún nacionalidades. La revolución no era un movimiento de las poblaciones indígenas. Era un movimiento de las poblaciones criollas, en las cuales los reflejos de la Revolución Francesa había generado un humor revolucionario.

Mas las generaciones siguientes no continuaron por la misma vía. Emancipadas de España, las antiguas colonias quedaron bajo la presión de las necesidades de un trabajo de formación nacional. El ideal americanista, superior a la realidad contingente, fue abandonado. La revolución de la independencia había sido un gran acto romántico; sus conductores y animadores, hombres de excepción. El idealismo de esa gesta y de esos hombres había podido elevarse a una altura inasequible a gestas y hombres menos románticos. Pleitos absurdos y guerras criminales desgarraron la unidad de la América Indo-española. Acontecía, al mismo tiempo, que unos pueblos se desarrollaban con más seguridad y velocidad que otros. Los más próximos a Europa fueron fucundados por sus inmigraciones. Se beneficiaron de un mayor contacto con la civilización occidental. Los países hispano-americanos empezaron así a diferenciarse.

Presentemente, mientras unas naciones han liquidado sus problemaselementales, otras no han progresado mucho en su solución. Mientras unas naciones han llegado a una regular organización democrática, en otras subsisten hasta ahora densos residuos de feudalidad. El proceso del desarrollo de todas las naciones sigue la misma dirección; pero en unas se cumple más rápidamente que en otras.

Pero lo que separa y aísla a los países hispanoamericanos, no es esta diversidad de horario político. Es la imposibilidad de que entre naciones incompletamente formadas, entre naciones apenas bosquejadas en su mayoría, se concerte y articule un sistema o un conglomerado internacional. En la historia, la comuna precede a la nación. La nación precede a toda sociedad de naciones.

Aparece como una causa específica de dispersión la insignificancia de los vínculos económicos hispano-americanos. Entre estos países no existe casi comercio, no existe casi intercambio. Todos ellos son, más o menos, productores de materias primas y de géneros alimenticios que envían a Europa y Estados Unidos, de donde reciben, en cambio, máquinas, manufacturas, etcétera. Todos tienen una economía parecida, un tráfico análogo. Son países agrícolas. Comercian, por tanto, con países industriales. Entre los pueblos hispanoamericanos no hay cooperación; algunas veces, por el contrario, hay concurrencia. No se necesita, no se complementan, no se buscan unos a otros. Funcionan económicamente como colonias de la industria y la finanza europea y norteamericana.

Por muy escazo crédito que se conceda a la concepción materialista de la historia, no se puede desconocer que las relaciones económicas son el principal agente de la comunicación y la articulación de los pueblos. Puede ser que el hecho económico no sea anterior ni superior al hecho político. Pero, al menos, ambos son consustanciales y solidarios. La historia moderna lo enseña a cada paso. (A la unidad germana se llegó a través del zollverein. El sistema aduanero que canceló los confines entre los Estados alemanes, fue el motor de esa unidad que la derrota, la post-guerra y las maniobras del poincarismo no han conseguido fracturar. Austria-Hungría, no obtante, la heterogeneidad de su contenido étnico, constituía, también, en sus últimos años, un organismo económico. Las naciones que el tratado de paz ha dividido de Austria-Hungría resultan un poco artificiales, malgrado la evidente autonomía de sus raíces étnicas e históricas. Dentro del imperio austro-húngaro la convivencia había concluido por soldarlas económicamente. El tratado de paz les ha dado autonomía política pero no ha podido darles autonomía económica. Esas naciones han tenido que buscar, mediante pactos aduaneros, una restauración parcial de su funcionamiento unitario. Finalmente, la política de cooperación y asistencia internacionales, que se intenta actuar en Europa, nace de la constatación de la interdependencia económicamente de las naciones europeas. No propulsa esa política un abstracto ideal pacifista sino un concreto interés económico. Los problemas de la paz han demostrado la unidad económica de Europa. La unidad moral, la unidad cultural de Europa no son menos evidentes; pero sí menos válidas para inducir a Europa a pacificarse.)

Es cierto que estas jóvenes formaciones nacionales se encuentran desparramadas en un continente inmenso. Pero, la economía es, en nuestro tiempo, más poderosa que el espacio. Sus hilos, sus nervios, suprimen o anulan las distancias. La exigüidad de las comunicaciones y los transportes es, en América indo-española, una consecuencia de la exigüidad de las relaciones económicas. No se tiende un ferrocarril para satisfacer una necesidad del espíritu y de la cultura.

La América española se presenta prácticamente fraccionada, escinda, balcanizada. Sin embargo, su unidad no es una utopía, no es una abstracción. Los hombres que hacen la historia hispano-americana no son diversos. Entre el criollo del Perú y el criollo argentino no existe diferencia sensible. El argentino es más optimista, más afirmativo que el peruano, pero uno y otro son irreligiosos y sensuales. hay, entre uno y otro, diferencias de matiz más que de color.

De una comarca de la América española a otra comarca varían las cosas, varía el paisaje; pero no varía el hombre. Y el sujeto de la historia es, ante todo, el hombre. La economía, la política, la religión, son formas de la realidad humana. Su historia es, en su esencia, la historia del hombre.

La identidad del hombre hispano-americano encuentra una expresión en la vida intelectual. Las mismas ideas, los mismos sentimientos circulan por toda la América indo-española. Toda fuerte personalidad intelectual influye en la cultura continental. Sarmiento, Martí, Montalvo, no pertenecen exclusivamente a sus respectivas patrias; pertenecen a Hispano- América. Lo mismo que de stos pensadores se puede decir de Darío, Lugones, Silva, Nervo, Chocano y otros poetas. Rubén Darío está presente en toda la literatura hispanoamericana. Actualmente, el pensamiento de Vasconcelos y de Ingenieros son los maestros de una entera generación de nuestra América. Son dos directores de su mentalidad.

Es absurdo y presuntuoso hablar de una cultura propia y genuinamente americana en germinación, en elaboración. Lo único evidente es que una literatura vigorosa refleja ya la mentalidad y el humor hispano-americanos. Esta literatura – poesía, novela, crítica, sociología, historia, filosofía – no vincula todavía a los pueblos; pero vincula, aunque no sea sino parcial y débilmente, a las categorías intelectuales.

Nuestro tiempo, finalmente, ha creado una comunicación más viva y más extensa: la que ha establecido entre las juventudes hispano-americanas la emoción revolucionaria. Más bien espiritual que intelectual, esta comunicación recuerda la que concertó a la generación de la independencia. Ahora como entonces la emoción revolucionaria da unidad a la América indo-española. Los intereses burgueses son concurrentes o rivales; los intereses de las masas no. Con la Revolución Mexicana, con su suerte, con su ideario, con sus hombres, se sienten solidarios todos los hombres nuevos de América. Los brindis pacatos de la diplomacia no unirán a estos pueblos. Los unirán en el porvenir, los votos históricos de las muchedumbres.


Martes 23 de junio 18 horas en el Centro Cultural Paco Urondo 25 de Mayo 221 (esquina Perón).
La crisis – ciclos económicos de 1973 y el actual. La experiencia de la Unidad Popular en Chile

Néstor Restivo, Periodista y Licenciado en Historia en la Universidad de Buenos Aires. Trabaja en la sección Internacional de Clarín y lo hizo anteriormente en Prensa Económica, The Buenos Aires Herald, el Periodista de Buenos Aires, radio Provincia y otros medios de la Argentina y el exterior. Ganador de una beca Fulbright, ha sido Visiting Researcher en la Universidad de Georgetown, EE.UU.
Laura Rubio, Profesora de Filosofía. Dirigente de los profesores de Chile y de la Junta de Abastecimiento y Precios (JAP) del gobierno de la UP de Salvador Allende. Las JAP buscaban democratizar el acceso de los sectores más pobres a los productos de la canasta familiar imposibilitado por los grupos económicos concentrados y el capital transnacional.
Un dirigente de la mesa directiva del PS de Chile

Miércoles 24 de junio 21 horas. Franklin 54 sede Parque Centenario, aula 108 piso 1º.
El actual Modelo de producción agropecuario y la política de los Recursos Naturales

Alfredo Zaiat, Licenciado en Economía de la Universidad de Buenos Aires. Desde 1987 trabaja en Página/12 y desde 1997 ocupa el cargo de la Jefe de la Sección de Economía y del suplemento económico Cash de ese diario. En radio conduce el programa “Cheque en Blanco”, que emite FM Rock & Pop. Además, es el conductor del programa de TV por cable “Espejados”. Dirige la colección “Historia de la Economía Argentina del Siglo XX”, de Página/12
Andrés Carrasco, Dr. En Medicina, profesor de Embriología y director del
Laboratorio de Embriología Molecular de la Facultad de Medicina de la UBA, Investigador del Conicet. Miembro Activo: de la Sociedad de Biología del Desarrollo (SDB-Estados Unidos), de la Sociedad Argentina de Neuroquímica (SAN) y de la Sociedad Argentina de Investigación Bioquímica (SAIB).Denunciante de los efectos devastadores del GLISOFATO – compuesto herbicida- sobre los embriones humanos.
Alejandro Kaufman, Director de la Carrera de Ciencias de la Comunicación-UBA, Dr. En Ciencias Sociales y Profesor en Teorías de la comunicación y la subjetividad (UBA/UNQ) e investigador del Instituto Gino Germani UBA.
Elsa Bruzzone, Profesora, historiadora, especialista en Geopolítica, Estrategia y Defensa Nacional. Secretaria del CEMIDA (Centro de Militares para la Democracia Argentina).Autora del libro las guerras del agua (2 tomos), editado por Le Monde Diplomatique

Jueves 25 de junio 21 horas en MT Alvear 2230. Sala Kosteki Santillán
Proyección del video Allende habla con Debray

El 4 de enero de 1971 a dos meses de asumir la presidencia de Chile, el Dr. Salvador Allende es entrevistado por Regis Debray, filósofo y escritor francés sobreviviente de la guerrilla del Che tras estar detenido desde 1967 a 1970. Se
pueden ver dos posturas; la vía democrática al socialismo de Allende en un proceso de construcción de poder popular a través de los trabajadores y el movimiento social; y la de Debray del foco revolucionario (guerrillero) conducido por una vanguardia que a través de sus acciones ira sumando al conjunto de los excluidos del modo de producción capitalista.
Diversos mecanismos de propaganda internacional del imperialismo norteamericano, comenzando por la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP), estaban empeñados en una campaña contra el gobierno de la Unidad Popular y Allende –como hoy contra los gobiernos populares que se han opuesto a las políticas neoliberales en América Latina- para entrabarlo y derrocarlo de tal modo que no llevará adelante su programa de recuperación de los recursos naturales e industrialización del país que significaba una redistribución de la riqueza y del ingreso con el protagonismo y la participación del pueblo no solo con su voto sino también en el ¿qué?, ¿cómo?, ¿cuánto? y ¿para quién producir?, es decir, la democracia económica. Este debate cobra actualidad en un momento donde gobiernos democráticos y populares en Latinoamérica, surgidos del voto de la mayoría de la población son hostigados en forma similar a Allende, evidencia de que para los cipayos y el imperio su único horizonte y valor es el dinero.

Viernes 26 de junio 21 horas
Festival por Salvador Allende y la Unidad Popular Latinoamericana a 101 años de su nacimiento.
Centro Cultural y Biblioteca Popular ELUNEY Boyacá 927.

ACTÚAN: CALYCANTO, DANIEL BAZÁN LAZARTE Y LOS PAMPAS

“(…) El indianismo hará de la cultura, del idioma, de la historia y del color de la piel, los componentes de un proyecto comunitarista de emancipación que rápidamente erosionará la ideología neoliberal. Este indianismo cohesionará una masa movilizable, insurreccional y electoral, logrando politizar el campo político y consolidándose como una ideología con proyección estatal. Como estrategia de poder, presenta en la actualidad dos vertientes: una de corte moderada (Movimiento Al Socialismo – Instrumento Político para la Soberanía de los Pueblos, MAS-IPSP), liderada por Evo Morales ; y otra radical (Movimiento Indígena Pachacuti –Confederación Sindical Única de Trabajadores Campesinos de Bolivia MIP–CSUTCB), liderada por Felipe Quispe. Esta corriente indianista radical tiene más bien un proyecto de indianización total de las estructuras de poder político. Si bien la temática campesina siempre está en el repertorio discursivo de este indianismo, todos los elementos reivindicativos están ordenados y direccionados por la identidad étnica (“naciones originarias aymaras y quechua”). Por ello, esta corriente se ha consolidado sólo en el mundo estrictamente aymara, por lo que puede ser considerada como un tipo de indianismo nacional aymara. La vertiente moderada se articuló en torno a los sindicatos campesinos del Chapare enfrentados a las políticas de erradicación de cocaleros. Sobre un discurso campesinista que ha ido adquiriendo connotaciones más étnicas en los últimos años, los sindicatos cocaleros han logrado establecer un abanico de alianzas flexibles y plurales. Reivindicando un proyecto de inclusión de los pueblos indígenas en las estructuras de poder y poniendo mayor énfasis en una postura antiimperialista, esta vertiente, que encarna el presidente Evo Morales, puede ser definida como “indianista de izquierda” por su capacidad de recoger la memoria nacional-popular, marxista y de izquierda formada en las décadas anteriores, lo que le ha permitido una mayor recepción urbana, multisectorial y plurirregional, haciendo de ella la principal fuerza parlamentaria de la izquierda y la principal fuerza electoral municipal del país”.

ver: http://bibliotecavirtual.clacso.org.ar/ar/libros/secret/cuadernos/es/garci.pdf