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Soja, China, Cargill y la UIA

5 abril, 2010

“China está en un proceso de desarrollo económico y por ello todo producto que pueda agregarle valor a su economía, lo quiere hacer en su territorio. Así, en una primera etapa compra el aceite de soja y a medida que avanzan los proyectos querrá solo poroto de soja”. De Mendiguren – UIA

Ver: http://www.criticadigital.com/index.php?secc=nota&nid=40405

Parado como hombre de negocios, Fernando Jurado le quitó dramatismo al conflicto. “La demanda de grano no va a caer –dijo– probablemente se vaya a sustituir lo que ingresa como aceite (a China) por harina de poroto de soja.” El mensaje era para los productores, sus proveedores, a los que Cargill les paga el precio de mercado descontándoles retenciones, aunque ese descuento no siempre coincida con lo que ingresa al fisco.

Ver: http://www.pagina12.com.ar/diario/economia/2-143242-2010-04-04.html

El vicepresidente de la Asociación de la Cadena de la Soja (ACSOJA), Miguel Calvo, instó a las autoridades a mantener una negociación rápida y efectiva, y así evitar males mayores. Pero desdramatizó el conflicto y desechó que China pueda dejar de comprar de manera automática 1,5 millón de toneladas de aceite de soja que habitualmente adquiere de la Argentina. “En el mundo no hay quien le pueda suplir de la mañana a la noche ese volumen”, indicó.

El conflicto, por cierto, parece más político que comercial. Prueba de ello es que el Gobierno de China, años atrás, decidió dejar sin efecto la misma normativa de calidad que ahora amaga con aplicar, como señal de su buena voluntad hacia la Argentina. La relación se tensó en 2009, cuando el país impuso una serie de restricciones a las importaciones de productos industriales chinos, como textiles y electrónicos. La mayoría de los analistas internacionales considera que China está haciendo notar su disgusto por esa situación.

Ver: http://www.ieco.clarin.com/empresas/Problemas-China-Taiana-explicaciones-embajador_0_119100005.html

¿Puede un gigante ser invisible?

La edición en español del libro de Brewster Kneen “Gigante invisible. Cargill y sus estrategias transnacionales” editado por REDES-AT, GRAIN y Grupo de Reflexión Rural se presentó en Montevideo en octubre de 2006.

Cargill es una corporación fundada hace 140 años en Estados Unidos y que hoy se ha convertido en el mayor imperio agroindustrial, alimentario y financiero, con presencia en 72 países, incluyendo América Latina.

“Celebramos la aparición de esta versión”, señaló Leonardo De León (Unión Internacional de Trabajadores de la Alimentación-UITA), encargado de comentar la obra, “porque es una herramienta, tanto para activistas, como para políticos”. Destacó que el libro va más allá de analizar el papel de las corporaciones, cuestionando el modelo de producción capitalista, sobre el cual se sustentan.

El análisis de Cargill es central para cuestionar el modelo productivo porque Cargill define el modelo, indicó Kneen. “Mientras trabajaba en el primer libro sobre Cargill pensé que, como no entendía la política agroproductiva canadiense, debía ponerme en los zapatos de esta corporación, como manera de empezar a comprenderla, y ahí me di cuenta que la política canadiense estaba hecha a la medida de Cargill. Lo que aparecía como un `Programa de intercambio ejecutivo’ entre el gobierno y la corporación, era mucho más que eso: Cargill formulaba las políticas públicas en torno a la producción agropecuaria del país”.

De las 100 mayores economías en el mundo, 52 son corporaciones, y éstas generan un Producto Bruto Interno mayor al de muchos países. Como todas las corporaciones, Cargill se mueve por un único fundamentalismo, el de lucro. Así busca incidir en las políticas de los Estados instrumentando políticas en su beneficio y desconociendo a los propios Estados.

Un ejemplo de esto, señaló Kneen, es el desarrollo de hidrovías en América Latina, que permiten a este gigante comercializar sus productos de una manera mucho más efectiva, pero generan altos costos medioambientales para los países. Esto fue vinculado, por los participantes de la presentación del libro, con el proyecto IIRSA (Integración Infraestructural Regional Sudamericana) que plantea realizar un sistema de interconexión vial, fluvial e infraestructural para todo el continente en favor de los intereses de corporaciones como Cargill.

Como un gran gigante, Cargill genera estrategias para entrar a los diversos mercados: estableciendo cabeceras de puente, conociendo las diferentes culturas y adaptándose a las mismas, para luego agrandarse hacia el resto del país. Su invisibilidad supone que la conozcamos solo a través de cómo quiere mostrarse. Por eso una de las tareas fundamentales que realizó Brewster Kneen, al comenzar a estudiarla, fue investigar cómo se presentaba, en la prensa, folletería o página web, “era la manera de formarme una imagen de su estrategia, de cómo la corporación se mostraba ante el mundo.

El objetivo era mostrar esa imagen a los productores, que muchas veces interpretaban las investigaciones de Kneen como una agresión a su producción. “La gente tenía que saber de qué se trataba para decidir. Lo importante es comprender al sistema dominante, aprender que entre los `pies’ de este gigante también hay espacios a partir de los cuales combatirlo, tenemos que aprender a ver esos espacios para saber qué acciones tomar, si se sigue el juego de Cargill o se cambia de rumbo”.

Ver: http://www.grain.org/biodiversidad/?id=313

¿China es la Inglaterra del Siglo XXI?¿Cronica de una dependencia anunciada?



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