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Felipe Vallese

23 agosto, 2012

Este 23 de agosto se conmemoran los cincuenta años de la desaparición y muerte del joven militante peronista Felipe Vallese. Fue detenido, torturado y desaparecido por la policía de San Martín en agosto de 1962. Delegado metalúrgico y militante de la primera Juventud Peronista durante la Resistencia, Vallese tuvo el triste honor de ser el primer desaparecido del peronismo a sus 22 años. Distintos grupos reivindican en la actualidad su memoria, desde agrupaciones estudiantiles de la Juventud Universitaria Peronista hasta organizaciones barriales, pasando obviamente por agrupaciones gremiales, la Juventud Sindical Peronista y la CGT.

 

Para entender la significación de su figura histórica conviene hacer una breve contextualización de la época política en que actuó Felipe. Para quienes quieran profundizar en la historia de su caso recomendamos la lectura de la reedición del libro de Ortega Peña y Luis Duhalde: Felipe Vallese, proceso al sistema. Según el testimonio de sus compañeros, Vallese militaba con los hermanos Rearte y junto con otros miembros de la juventud peronista realizaban acciones preparatorias para la lucha insurreccional.

 

Hoy, hablar de lo insurreccional puede sonar exagerado, pero en el contexto de ese problemático 1962, no lo era. En el marco de lo que algunos llamaron “el giro a la izquierda” de Perón, el año había arrancado fuerte con la exitosa candidatura de Framini-Perón para la gobernación bonaerense. Con una sola maniobra, presentarse como candidato a vice gobernador, el General exiliado y proscripto recuperaba el centro de la escena logrando múltiples efectos. Levantaba la moral de la masa peronista que estaba cansada del voto en blanco y la abstención que ejercían desde 1955, cortaba con las maniobras del presidente Frondizi que con los recursos presidenciales cooptaba dirigentes peronistas para su proyecto o para partidos neoperonistas que fragmentaran el voto peronista y mostraba sin lugar a dudas y especulaciones su apoyo a Framini. Como Perón. Fue proscripto la formula final fue Framini-Anglada. El peronismo obtuvo una resonante victoria desde el llano y Frondizi anuló los resultados bajo presión de los militares más gorilas. Al poco tiempo el propio Frondizi fue derrocado y suplantado por Guido.

 

Así, triunfante en las elecciones de marzo del 62, el peronismo se encontraba nuevamente bloqueado para el acceso democrático al poder, aun respetando las tramposas reglas de la seudo-democracia que  le impedía presentarse con su sigla y con su líder como candidato. No sorprende, entonces, que los jóvenes peronistas comenzaran a buscar alternativas insurreccionales. Si la primera etapa de la Resistencia había conducido a la “democracia tutelada” y a la traición de Frondizi, la nueva etapa incorporaba la experiencia de la represión frondicista (plan CONINTES) y la alternancia entre momentos de legalidad e ilegalidad.

 

En esa dura experiencia se estaba formando Vallese cuando fue secuestrado en agosto de 1962. Su ejemplo de lucha hoy sigue vigente en los jóvenes peronistas que militan en esta democracia arduamente recuperada y se expresa en las palabras de un peronista olvidado, John William Cooke, cuando escribió: “algún día, cuando culmine el proceso revolucionario argentino, se iluminara el aporte de cada episodio ha hecho y ningún esfuerzo será en vano, ningún sacrificio será estéril y el éxito final redimirá todas las frustraciones”.