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Los peronistas podemos estar otros dos años recriminandonos entre nosotros las últimas derrotas y tirandonos con frases de Perón que  justifiquen nuestras opciones. O podemos recuperar lo que nos llevó a reconocernos peronistas y reconstruirnos y renovarnos desde ahí. 

No va a ser la primera vez, probablemente no sea la última. Hemos estado peor, mucho peor (tal vez eso haga más trágico el laberinto actual). Lo primero es asumir la realidad. Y la realidad es que desde el 2011 no paramos de retroceder en votos. Y que ayer fue una nueva derrota. Y que no hemos hecho nada efectivo para que no se repitiera la gran derrota de 2015. Todas las corrientes insistimos en un camino que ya sabíamos que no funcionaba. Todos  jugamos la chiquita, con mayor o menor razonabilidad, con mayor o menor magia. Con mejor o peor resultado de facción. Pero todos jugamos mal y nos hicimos olímpicamente los boludos. ¿Cuál fue el  resultado de nuestras acciones? Dejarle servida la reelección a Macri. Claramente somos masoquistas o somos pelotudos. Quisimos hacer un guiso de liebre sin tener la liebre. 

¿Y ahora? Ahora el panorama es muy jodido. Ellos tienen los recursos, el tiempo, la habilidad, la iniciativa y la libertad de acción para armar su victoria del 2019. Tienen jefatura y tienen candidatos. Lo más importante de todo, tienen estrategia y conoce mucho a su adversario. Tienen todo lo que a nosotros nos falta. Y que tendríamos que resolver a las apuradas e improvisadamente. Perdimos dos años valiosísimos y estamos empezando cuando deberíamos estar terminando. 

En 2019 en el distrito más grande, la  Provincia de Buenos Aires, la Vidal va por su reelección. La que nos ganó poniendo un Muppet como cabeza de lista y con la economía fría. ¿Quién va a traccionar los votos desde el peronismo? Dejemos de bobear y pensemos. Es lógico que los troskos jueguen con la catástrofe económica pero no nosotros. Los peronistas creemos en la política. 

Es más probable que en 2019 Cambiemos haya decepcionado a muchos de sus votantes esperanzados. Pero eso no nos garantiza cosechar esa decepción, tenemos que hacer “los deberes” y lograr representar a los argentinos y argentinas que hoy no nos ven como opción. Ese es el desafío y ahí esta la esperanza, ojalá estemos a la altura de lo que el Pueblo espera de nosotros.

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