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Envar Cacho el Kadri

14 noviembre, 2009

“Y ganaremos cada vez que algún joven sepa que no todo se compra ni se vende y sienta ganas de querer cambiar el mundo.” Cacho el Kadri

Tuve la suerte de ver y escuchar personalmente a Cacho en un acto de homenaje a los compañeros de la Resistencia Peronista fusilados el 9 de junio de 1956. El acto fue en la Facultad de Sociales de la UBA, en junio de 1998.  Cacho vino acompañando a Sebastian Borro, lider de la toma del Frigorifico Lisandro de la Torre y entre los dos nos aportaron sus vivencias de la resistencia, sus ideas y su energia militante en la dura pelea de aquellos tiempos, cuando el neoliberalismo parecia invencible. Recuerdo como Cacho con una observación breve y certera nos mostro concretamente el caracter movimientista del peronismo y las implicancias estratégicas e ideológicas de ese caracter movimientista. Como jóvenes de la decada del ´90 teniamos poco contacto con el “otro” peronismo, el que “no se compra ni se vende”  y Cacho nos dio una orientacion invalorable y un ejemplo de coherencia militante.

Delegados

Por Alfredo Zaiat
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El conflicto de Kraft o, en una definición más específica dada por el ministro de Trabajo, Carlos Tomada, en un reportaje publicado en este diario, la decisión de la empresa de tomarse “una revancha con trabajadores”, facilita un mejor entendimiento de los factores que intervienen en el proceso dinámico de la distribución del ingreso. En estos días en que el poder dominante se ha apropiado del espacio de debate sobre la pobreza y el reparto de la riqueza, cuando son la principal fuente de naturalización y consolidación de un importante núcleo de excluidos, precisar la tensión de origen colabora en su comprensión. Las expresiones de una necesaria disputa para mejorar la distribución del ingreso se reflejan en:

– La vitalidad de la actividad gremial, que incomoda a empresas y a ciertas burocracias sindicales.

– Las discusiones para aumentar el salario real, resistidas por las patronales e impulsadas a lo largo de este año por el Ministerio de Trabajo.

– Las luchas por mejorar las condiciones laborales y materiales de los trabajadores, que molestan al establishment, incluyendo al mediático.

La negación o el desprecio a esas manifestaciones fundamentales desenmascaran cínicos discursos de preocupación por la situación socioeconómica, que terminan siendo una expresión de la hipocresía de los verdaderos fabricantes de pobres. La intervención del Estado a través de iniciativas tributarias y de asignación del gasto son muy relevantes para definir la tendencia en el reparto de la riqueza. Pero la imprescindible interpelación sobre ese accionar no debe ocultar que el factor esencial de esa tensión se encuentra en la relación que mantiene el capital y el trabajo. En esa instancia aparece el debate sobre el tipo de organización gremial, la calidad de la representación de los trabajadores a través de delegados, la intensidad de las negociaciones salariales y la constante suba de precios de los alimentos producidos por empresas con posición dominante que contabilizan tasas de ganancias extraordinarias.

El desarrollo histórico del capitalismo muestra que las organizaciones sindicales son la herramienta principal para tratar de compensar la desigual relación con el capital. Esas luchas lideradas por los trabajadores tuvieron como meta mejorar sus propias condiciones de existencia. Pero, al mismo tiempo, transformaron en forma positiva al conjunto de la sociedad porque la hicieron más equitativa. La corriente conservadora decreta, en base al supuesto de las condiciones de competitividad que exige la economía global, la necesidad de anular el conflicto apelando a la primacía, incluso moral, de lo individual frente a lo colectivo. En ese discurso, el sindicalismo reivindicativo de Moyano (CGT) y de Yasky (CTA), y aún más el de base, no tiene sentido ni debería existir. Pero el conflicto social no desaparece por el deseo del empresariado, más bien su existencia expresa la energía de actores sociales para, entre otras cuestiones, generar las condiciones para disminuir la pobreza.

En la investigación La distribución del ingreso en la Argentina y sus condicionantes estructurales, Eduardo Basualdo explica que debido a la recuperación que registró el salario real y la ocupación durante los últimos años, las condiciones de vida de la clase trabajadora para el año 2007 son mejores que durante la crisis de 2001 e incluso que antes de ella, pero su participación en el valor agregado (en la distribución del ingreso) es menor, porque el PBI creció más que la masa salarial. Afirma entonces que “se puede decir que el capital está en mejores condiciones que antes debido a que se apropió a través de sus ganancias de una porción mayor del valor agregado generado anualmente, registrándose una participación creciente del mismo en el ingreso”. Ese comportamiento paradójico requiere de un abordaje más riguroso que la declamación indignada por la cantidad de pobres o la polémica sobre los índices del Indec. Los trabajadores fueron despojados de conquistas históricas durante décadas pasadas, y algunas de ellas pudieron recuperarse en los últimos años, aunque en forma muy lenta. Esto fue así por un contexto complicado por la fragmentación del mercado sociolaboral: empleos en blanco, en negro, tercerizados, desocupados, subocupados, pobres e indigentes. En ese panorama irrumpe la mayor presencia en el espacio público –no tanto en la vida interna de las empresas– de comisiones de delegados gremiales.

La escasa actuación de delegados en los ámbitos laborales, por la propia restricción de anquilosadas estructuras sindicales y también por la prohibición que establecen muchas compañías, debilita los canales de expresión y reclamos de los trabajadores. Basualdo señala que el país se encuentra en emergencia sindical por su bajo nivel de sindicalización y las pocas comisiones internas. La tasa de sindicalización de los trabajadores se ubica entre el 20 y el 25 por ciento del total de ocupados, la mitad de la existente en 1954. Y sólo el 12 por ciento de las empresas tienen por lo menos un delegado. Basualdo detalla que el proceso se agudiza y deviene como un fenómeno estructural por la existencia de una burocracia sindical preocupada por consolidar sus privilegios y que, a su vez, tiende a agravar la caída de la sindicalización porque los trabajadores son profundamente escépticos, con razón, respecto a la posibilidad de avanzar con esos dirigentes. “Se trata de un fenómeno de gran importancia estructural porque implica mantener una inédita desigualdad entre el capital y el trabajo, donde este último no tiene posibilidades de actuar en defensa de sus intereses en los lugares de trabajo”, destaca Basualdo. Para agregar que “al reducirse la desocupación, la única vía para mejorar la participación de los trabajadores en el ingreso es el incremento del salario real por encima de la productividad del trabajo, para lo cual las negociaciones tienen que realizarse con algún grado de equivalencia entre las partes”.

La presencia de delegados en los lugares de trabajo es resistida por las empresas. Sus representantes más conservadores los definían en la década del setenta como la “guerrilla industrial” (Ricardo Balbín) que había que combatir o advertían sobre los “soviet en las fábricas” (Alvaro Alsogaray). Hoy, a casi veinte años de la caída del Muro de Berlín, la definición es más general: “ultraizquierdista”. Un repaso histórico indica que a partir de mediados de la década del cuarenta, con el ascenso del movimiento peronista, las organizaciones sindicales desarrollaron una política activa de inserción en los establecimientos. Esta fuerte presencia en los lugares de trabajo constituyó una característica excepcional de la Argentina en la región. Las comisiones internas y cuerpos de delgados se consolidaron como un importante vehículo para defender los derechos laborales en los espacios concretos de trabajo. Los delegados servían también como canal de transmisión entre los intereses de los trabajadores y los dirigentes sindicales.

En el documento Dilemas y conflictos en torno a la representación directa en el lugar de trabajo, elaborado por el Observatorio del Derecho Social de la CTA, se destaca que esos representantes directos posibilitaron un fortalecimiento de las organizaciones sindicales. También ocuparon “una creciente importancia en la definición de las características del proceso productivo, actuando como una valla para los intentos patronales de profundizar la explotación laboral por vía de un incremento en la intensidad del trabajo”. Por ejemplo, en el conflicto que existe en estos días en la compañía que los desconoce bajo el lema “Hacemos tu día delicioso”.

azaiat@pagina12.com.ar

Contra los Monopolios

20 septiembre, 2009

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(…)Todo es parte de una sola lucha; y es verdad cuando el imperialismo nos llama con un denominador común, porque aún cuando las ideologías cambien, aun cuando uno se reconozca comunista, o socialista, o peronista, o cualquier otra ideología política en determinado país, solamente caben dos posiciones en la historia: o se está a favor de los monopolios o se está en contra de los monopolios. Y, a todos los que están en contra de los monopolios, a todos ellos se les puede aplicar un denominador común. En esto, los norteamericanos tienen razón.”
“Todos los que luchamos por la liberación de nuestros pueblos, luchamos al mismo tiempo, aunque a veces no lo sepamos, por el aniquilamiento del imperialismo; y todos somos aliados, aunque a veces no lo sepamos, aunque a veces dividamos nuestras propias fuerzas por querellas internas, aunque a veces por discusiones estériles dejamos de hacer el frente necesario para luchar contra el imperialismo; pero todos, todos los que luchamos honestamente por la liberación de nuestras respectivas patrias, somos enemigos directos del imperialismo (…)”

Ernesto Che Guevara, mayo de 1962

NO a los fondos de la Alumbrera

14 septiembre, 2009

¿CONOCES A LA ALUMBRERA?

La mina está ubicada políticamente en el Distrito Amanao del Departamento Andalgalá en la provincia de Catamarca, a 54 kilómetros de la ciudad capital (Argentina). Los derechos de exploración y explotación pertenecen a Yacimientos Mineros Aguas de Dionisio (YMAD), una sociedad que integran el gobierno de Catamarca, la Universidad Nacional de Tucumán y el gobierno nacional. Para la explotación de la mina YMAD constituyó una unión transitoria de empresas con Minera Alumbrera Limited (MAA). Esta última está conformada por Xstrata Copper, Yamana Gold y Goldcorp Inc. Empezó a producir en 1997 y su vida útil se extenderá hasta el año 2017.

La mega minería es una combinación letal entre actividades productivas “golondrina” (pues los principales yacimientos en explotación tienen períodos relativamente cortos de vida útil, 20 a 30 años por ejemplo) y gobiernos y gobernantes que mueven sus decisiones a corto plazo

Lamentablemente la mayor parte los recursos mineros de Argentina se encuentran en la Cordillera de los Andes, donde también se ubican las principales cuencas hídricas de captación.

La mina Alumbrera produce anualmente unas 600.000 toneladas de concentrados que contienen aproximadamente 180.000 toneladas de cobre metálico y 600.000 onzas troy de oro. Obtiene el agua de Campo del Arenal. Consume unos 3.960 m3/h de agua fresca, es decir, más de 95 millones de litros por día. Se transporta por un acueducto de 25 kilómetros de largo.

La concesión minera abarca unas 600 Ha de superficie, mientras que el resto de las instalaciones asociadas se encuentran en un bloque de aproximadamente 5.815 Ha. Las instalaciones del sitio donde se encuentra la mina incluyen una gran mina a cielo abierto [“open pit”], una planta de procesamiento de minerales, un área para manejo de estériles y un área de manejo de colas.

El área de depósito de estéril (escombreras) está diseñada para contener aproximadamente 625 millones de toneladas de material, cubriendo una superficie de aproximadamente 300 Ha. En el área de manejo de colas, al final de la operación del proyecto, se almacenarán aproximadamente 650 millones de toneladas, cubriendo un área de 550 Ha. La laguna de colas está ubicada en la cuenca superior del río Vis Vis. Sus actividades producen derrames ácidos mineros y el movimiento de metales pesados y otras sustancias tóxicas aguas abajo de la mina. También contamina el aire, su línea de alta tensión produce campos magnéticos y el transporte de materias primas y combustible ha contaminado arroyos e interrumpido la provisión de agua en Belén por ejemplo.

El transporte de pulpa de mineral se realiza mediante un mineraloducto de 316 Km de largo a través de ambientes pertenecientes a las provincias de Catamarca y Tucumán. Parte desde la mina y llega a la Planta de Filtros ubicada en Cruz del Norte, provincia de Tucumán. Este mineraloducto ha sufrido numerosas roturas, y las actividades de la planta de secado contamina con metales pesados y otras sustancias tóxicas el canal DP2 y la cuenca del río Salí Dulce. Los minerales son transportados por tren hasta el puerto de San Lorenzo en Santa Fe.

Las tres empresas que integran Alumbrera Limited han violado derechos humanos, derechos laborales y degradado el ambiente en muchos países. En Argentina la Justicia Federal de Tucumán demostró la contaminación producida por Alumbrera en el canal DP2 y procesó a su Vicepresidente Primero, Julián Patricio Rooney.

Si queres saber más: http://noafondosalumbrera.blogspot.com/

En estos días compre y comence a leer dos libros que muestran algunas de las facetas más cuestionables de la actual estructura económica y productiva-extractiva de nuestro país. A leer, preocuparse y actuar.

El Mundo según Monsanto, de Marie-Monique Robin. Historia y política de la empresa trasnacional que controla el “paquete tecnológico” (agroquímicos +semillas transgénicas) que hicieron posible la siembra directa de la soja.

Estos muchachos crearon, muchos productos contaminantes, entre ellos el famoso “Agente Naranja” (defoliante cancerigeno rociado masivamente desde aviones por los norteamericanos durante la guerra de Vietnam, para elminar la selva)

Minería Trasnacional, Narrativas del Desarrollo, de Maristella Svampa y Mirta Antonelli. Nos da una mirada actualizada de los negocios mineros trasnacionales y como estan creando en nuestra cordillera un nuevo legado de contaminación, saqueo y subdesarrollo, un Potosí del Siglo XXI.

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En la ciudad de Córdoba, el 29 de mayo de 1969, estalló una gigantesca insurrección de masas que tomó el control del centro de la ciudad derrotando a las fuerzas policiales. Esa insurrección urbana recibió el nombre de Cordobazo. La represión policial sobre las columnas de obreros y estudiantes que ese día marchaban hacia el centro de la ciudad (en el marco de una huelga convocada por la CGT local y las organizaciones estudiantiles) despertó la solidaridad activa de la población,  que se sumó a la lucha callejera, colaborando con la construcción de barricadas, refugiando en sus casas a manifestantes perseguidos por la policía, y lanzando objetos contundentes desde balcones y terrazas. El Cordobazo dio comienzo al proceso de crisis y retirada de la dictadura militar surgida del golpe militar encabezado por el general Ongania en junio de 1966 y  autodenominada “Revolución Argentina”.

Para comprender la profunda trascendencia política del Cordobazo tenemos que recordar que la dictadura comenzada por Ongania fue la primera forma de implantación en nuestro país del fenómeno que Guillermo O´Donnell definió como el Estado Burocrático Autoritario. Dicha forma estatal aparece como respuesta a una crisis de hegemonía o crisis de dominación celular (o social), entendida como una crisis que “no solo implica un difundido entorpecimiento de los patrones “normales” de reproducción cotidiana de la sociedad (específicamente, de las relaciones capitalistas de producción). También entraña, como característica que la define (…) cuestionar sustanciales componentes de aquellas relaciones: el sujeto social –burguesía-  que se apropia del excedente económico, la naturalidad y equidad de la relación que constituye en tal a la burguesía y, en el microcosmos de la empresa, la pretensión de aquella de dirigir el proceso de trabajo”.

Esta crisis, “es el “fracaso” del Estado como aspecto garante y organizador de las relaciones sociales fundamentales en una sociedad capitalista”. Estas relaciones fundamentales pasan a ser cuestionadas de forma tal que se ablanden “la garantía coactiva y la atenuación de los encubrimientos ideológicos que, durante crisis menos profundas, permiten la cotidiana reproducción de aquellas relaciones”.  Se desatan entonces “los temores más primordiales de la burguesía, así como de los sectores sociales e instituciones (entre ellos las Fuerzas Armadas) que suelen alinearse con aquélla para tratar de reinstaurar el orden y la normalidad”. El Estado Burocrático Autoritario surge como una “crispada reacción de las clases dominantes y sus aliados” ante una crisis que tiene como actor fundamental a “un sector popular (incluyendo la clase obrera de estos capitalismos extensamente industrializados) políticamente activado y relativa pero crecientemente, autonomizado respecto de las clases dominantes”. Quienes implantan y apoyan este tipo de estado “coinciden en que el requisito principal para extirpar la crisis es subordinar y controlar estrictamente al sector popular, revertir la tendencia autonomizante de sus organizaciones de clase y eliminar sus expresiones en la arena política”[1]. Este tipo de crisis, reapareció claramente durante mayo de 1969, aun cuando se suponía que esta forma de estatal debía evitarlo eficazmente.

Desde otra perspectiva, Beba y Beatriz Balvé[2] caracterizan la situación de 1969 como una situación revolucionaria siguiendo la caracterización de Lenin. Para él hay “tres signos principales: 1) la imposibilidad para las clases dominantes de mantener su dominio en forma inmutable; tal o cual crisis en las “alturas”, una crisis de la política de la clase dominante, abre una grieta por la que irrumpen el descontento y la indignación de las clases oprimidas. Para que estalle la revolución, no basta que “los de abajo no quieran vivir” como antes, sino que hace falta también  que “los de arriba no puedan vivir” como hasta entonces. 2) Una agravación, superior a la habitual, de la miseria y las penalidades de las clases oprimidas. 3) Una intensificación considerable, por las razones antes indicadas, de la actividad de las masas, que en tiempos “pacíficos” se dejan expoliar tranquilamente, pero que en épocas turbulentas son empujadas tanto por la situación de crisis en conjunto como por las “alturas” mismas, a una acción histórica independiente. Sin estos cambios objetivos, independientes no solo de la voluntad de tales o cuales grupos y partidos, sino también de la voluntad de estas o aquellas clases, la revolución es, por regla general, imposible. El conjunto de estos cambios objetivos es precisamente lo que se llama situación revolucionaria (…)”[3]. Pero dicha situación revolucionaria y los combates de masas realizados durante mayo de 1969 no desembocaron en una revolución sino en una intensificación inmediata y a gran escala  de la actividad represiva del Estado Burocrático Autoritario, bajo la forma de ocupación militar de la ciudad y la implantación de Consejos de Guerra por parte de las Fuerzas Armadas.

El Cordobazo aparece entonces, como el fracaso del Estado Burocrático Autoritario en eliminar la crisis de dominación social, a la que sólo pudo aplazar y a la que terminó agravando, a juzgar por la magnitud, las características y la profundidad de los fenómenos insurreccionales de masas que tuvieron lugar en y desde 1969, así como por la creciente legitimidad formas de lucha armada que cobraron ímpetu con posterioridad al Cordobazo. En este sentido, el Cordobazo marca claramente el auge de la politización y radicalización del movimiento estudiantil contra una Dictadura que desde 1966 había tomado a la universidad como territorio enemigo y sobre el cual despliega una política de intervención y represión claramente expresada durante “la noche de los bastones largos”. Fue esa política represiva la que produjo mártires como el estudiante Santiago Pampillón (asesinado por las balas policiales) y aceleró el acercamiento mutuo entre el movimiento obrero y el movimiento estudiantil. Acercamiento que, desde el movimiento obrero, ya se había expresado políticamente en el Programa del Primero de Mayo 1968 elaborado por la CGT de los Argentinos (fractura de la CGT dirigida por Raimundo Ongaro).

Desde las páginas del Semanario CGT, dirigido por Rodolfo Walsh y editado por la CGTA, se le fue dando expresión ideológica al bloque popular que finalmente emergería durante las jornadas de lucha de 1969 (recordemos que en diciembre de 1968 dicho Semanario tuvo una tirada de un millón de ejemplares, convirtiéndose así en el principal órgano de oposición a la dictadura). Fue en ese clima que la dirección de la FUA publicó un documento en el cual se afirmaba que “en este nuevo período de represión abierta, el completar los canales de organización existentes con nuevas formas que complementen a las anteriores es tarea inmediata del conjunto del estudiantado; plasmar en la práctica y en la acción la unidad obrero-estudiantil como lo hicieron los obreros y estudiantes cordobeses es una necesidad imperiosa para el futuro triunfo de la lucha popular; el aporte generalizado del estudiantado en combate por la Universidad popular, científica y democrática del pueblo liberado, con protagonismo estudiantil, la profundización de esta lucha, ayudara a que un torrente popular, acaudillado por los trabajadores, derroque a la dictadura, conquiste el timón político del país y marche a la definitiva liberación social y nacional de nuestra patria[4].

Agrupación La Vallese – Grupo Nuestra América


[1] : O´Donnell, Guillermo: El Estado Burocrático Autoritario, Ed. De Belgrano, Buenos Aires, 1996.

[2] : Balvé Beba y Balvé Beatriz: El 69 Huelga política de masas, Ed. Contrapunto, Buenos Aires, 1989.

[3] : Lenin, V.I. La Bancarrota de la II Internacional, Obras Completas, Tomo XXI, Ed. Cartago, Buenos Aires, 1960.

[4] : Ceballos, Carlos, Los estudiantes universitarios y la política, CEAL, Buenos Aires, 1985.

Tres encuentros: los jueves 16/7, 23/ y 30/7 de 18 a 20hs. Eluney Centro Cultural y Bibloteca Popular, Boyacá 927,  Capital Federal.

Temario:

Debate sobre la vigencia del concepto de imperialismo.

Nuevas formas de dominación en el sistema mundial capitalista.

Imperialismo y bloque de clases dominante en las sociedades latinoamericanas. El caso de Bolivia.

Agrupación La Vallese – Grupo Nuestra América