Home

Hay gente que no tiene memoria, hay gente que nunca se entera de nada , hay gente que se queja de llena, hay gente que despues llora y hay gente a la que le gusta el suicido colectivo… otros sueñan con ser lavacopas en New York… para todos ellos reproducimos esta nota del pasado reciente.

Jueves, 9 de mayo de 2002

La Argentina ya es el país donde el trueque está más desarrollado

Un estudio determinó el verdadero alcance del sistema. Si sigue creciendo así, a fin de año habrá 7 millones de participantes.

Aún falta discutir qué significa exactamente como indicador. Pero el dato ya está verificado: con cinco mil clubes y 2,5 millones de personas adheridas al sistema, la Argentina es el país con mayor desarrollo del trueque en el mundo. La conclusión pertenece a una investigación del Centro de Estudios Nueva Mayoría, que sistematizó los detalles de un fenómeno que no para de crecer. Tal es el avance, señala el estudio, que si el desarrollo sigue progresando como hasta ahora, a fin de año podría haber siete millones de argentinos involucrados en el intercambio.
La evaluación positiva o negativa depende de cómo se interprete el fenómeno. Si se lo estudia como un emergente de la solidaridad social, es excelente: podría ser el origen de una economía más humanizada. Si se lo circunscribe al aspecto económico, el indicador da cuenta de la gravedad de la crisis. El estudio de Nueva Mayoría lo explica de la siguiente manera: “Si bien el trueque implica un movimiento social solidario, también es una evidencia de la involución en el desarrollo social de la Argentina, que se ha agudizado con la crisis actual”.
La investigación determinó que de los cinco millares de clubes de trueque, 3000 (un 60 por ciento) están en la provincia de Buenos Aires, 900 (18 por ciento) en Santa Fe, 208 (4 por ciento) en Capital, 95 (un 2 por ciento) en Córdoba, 65 (1 por ciento) en Mendoza y 732 (15 por ciento) en el resto del país.
De acuerdo a los datos relevados por el estudio que dirigió Eduardo Ovalles, aunque en el resto del mundo el fenómeno no es desconocido, el desarrollo es sensiblemente inferior, ya que en el Reino Unido existen 400 clubes con 40 mil participantes, en Francia 220 con 30 mil, Australia con 200 y 18.000; mientras que España, Canadá, Estados Unidos, Escocia, Noruega, Finlandia, Bélgica y Honduras, también tienen este tipo de emprendimientos, pero a una escala inferior.
La misma situación se observa –según el informe– en Latinoamérica, ya que Brasil, Uruguay, Chile, Paraguay, Bolivia, Colombia, Ecuador, Honduras, El Salvador y México registran nodos de trueque, pero nunca superan el centenar.
“Teniendo en cuenta el número de clubes de trueque y las cifras de gente que está participando de los mismos, la Argentina es el país del mundo donde este fenómeno económico-social tendría mayor magnitud en la actualidad”, continuó la investigación. Además, el estudio de Ovalles explica que “están participando (del trueque) aproximadamente 2,5 millones de personas”, pero avizora que “durante el año en curso, dicha cantidad puede llegar a cuatro millones si el crecimiento sigue siendo progresivo, aunque si la crisis se acrecienta podría alcanzar los siete millones” de adherentes.
Sobre este punto, el estudio detalló el crecimiento geométrico de los nodos –sedes del sistema donde se concreta el intercambio de bienes y servicios–, debido a que tras la fundación del primer club en 1995 en Bernal, en 1996 pasaron a ser 17; en 1997, 40; 83 en 1998; 200 en 1999; 400 en 2000; 1800 en 2001; hasta los 5000 actuales.
Es que el trueque nació en el país hace siete años como una alternativa solidaria al mercado y el sistema formal de la economía, pero creció vertiginosamente de la mano de la crisis, el desempleo y, ahora, del corralito y la falta de efectivo.
La escala de la economía informal que representa el trueque se evidencia en el volumen de “créditos” (la moneda del sistema) que circulan: son unos 50 millones, equivalentes aproximadamente a esa misma cifra en pesos. Pero el desarrollo del intercambio ya no se limita al trueque de pequeños bienes y servicios. Desde hace unos meses, ya es posible comprar un auto usado, irse de vacaciones y hasta comprar una propiedad. La red del sistema puso en marcha una oficina de salvataje para pymes y ya hay varios casos de empresas que lograron evitar el cierre incorporándose al sistema. Varios municipios de diversas provincias también adhirieron a la red y yaaceptan el pago de impuestos con créditos que, devaluación y festival de bonos mediante, se convirtieron en la moneda fuerte del país.
Anuncios

Delegados

Por Alfredo Zaiat
/fotos/20091003/notas/na10fo01.jpg

El conflicto de Kraft o, en una definición más específica dada por el ministro de Trabajo, Carlos Tomada, en un reportaje publicado en este diario, la decisión de la empresa de tomarse “una revancha con trabajadores”, facilita un mejor entendimiento de los factores que intervienen en el proceso dinámico de la distribución del ingreso. En estos días en que el poder dominante se ha apropiado del espacio de debate sobre la pobreza y el reparto de la riqueza, cuando son la principal fuente de naturalización y consolidación de un importante núcleo de excluidos, precisar la tensión de origen colabora en su comprensión. Las expresiones de una necesaria disputa para mejorar la distribución del ingreso se reflejan en:

– La vitalidad de la actividad gremial, que incomoda a empresas y a ciertas burocracias sindicales.

– Las discusiones para aumentar el salario real, resistidas por las patronales e impulsadas a lo largo de este año por el Ministerio de Trabajo.

– Las luchas por mejorar las condiciones laborales y materiales de los trabajadores, que molestan al establishment, incluyendo al mediático.

La negación o el desprecio a esas manifestaciones fundamentales desenmascaran cínicos discursos de preocupación por la situación socioeconómica, que terminan siendo una expresión de la hipocresía de los verdaderos fabricantes de pobres. La intervención del Estado a través de iniciativas tributarias y de asignación del gasto son muy relevantes para definir la tendencia en el reparto de la riqueza. Pero la imprescindible interpelación sobre ese accionar no debe ocultar que el factor esencial de esa tensión se encuentra en la relación que mantiene el capital y el trabajo. En esa instancia aparece el debate sobre el tipo de organización gremial, la calidad de la representación de los trabajadores a través de delegados, la intensidad de las negociaciones salariales y la constante suba de precios de los alimentos producidos por empresas con posición dominante que contabilizan tasas de ganancias extraordinarias.

El desarrollo histórico del capitalismo muestra que las organizaciones sindicales son la herramienta principal para tratar de compensar la desigual relación con el capital. Esas luchas lideradas por los trabajadores tuvieron como meta mejorar sus propias condiciones de existencia. Pero, al mismo tiempo, transformaron en forma positiva al conjunto de la sociedad porque la hicieron más equitativa. La corriente conservadora decreta, en base al supuesto de las condiciones de competitividad que exige la economía global, la necesidad de anular el conflicto apelando a la primacía, incluso moral, de lo individual frente a lo colectivo. En ese discurso, el sindicalismo reivindicativo de Moyano (CGT) y de Yasky (CTA), y aún más el de base, no tiene sentido ni debería existir. Pero el conflicto social no desaparece por el deseo del empresariado, más bien su existencia expresa la energía de actores sociales para, entre otras cuestiones, generar las condiciones para disminuir la pobreza.

En la investigación La distribución del ingreso en la Argentina y sus condicionantes estructurales, Eduardo Basualdo explica que debido a la recuperación que registró el salario real y la ocupación durante los últimos años, las condiciones de vida de la clase trabajadora para el año 2007 son mejores que durante la crisis de 2001 e incluso que antes de ella, pero su participación en el valor agregado (en la distribución del ingreso) es menor, porque el PBI creció más que la masa salarial. Afirma entonces que “se puede decir que el capital está en mejores condiciones que antes debido a que se apropió a través de sus ganancias de una porción mayor del valor agregado generado anualmente, registrándose una participación creciente del mismo en el ingreso”. Ese comportamiento paradójico requiere de un abordaje más riguroso que la declamación indignada por la cantidad de pobres o la polémica sobre los índices del Indec. Los trabajadores fueron despojados de conquistas históricas durante décadas pasadas, y algunas de ellas pudieron recuperarse en los últimos años, aunque en forma muy lenta. Esto fue así por un contexto complicado por la fragmentación del mercado sociolaboral: empleos en blanco, en negro, tercerizados, desocupados, subocupados, pobres e indigentes. En ese panorama irrumpe la mayor presencia en el espacio público –no tanto en la vida interna de las empresas– de comisiones de delegados gremiales.

La escasa actuación de delegados en los ámbitos laborales, por la propia restricción de anquilosadas estructuras sindicales y también por la prohibición que establecen muchas compañías, debilita los canales de expresión y reclamos de los trabajadores. Basualdo señala que el país se encuentra en emergencia sindical por su bajo nivel de sindicalización y las pocas comisiones internas. La tasa de sindicalización de los trabajadores se ubica entre el 20 y el 25 por ciento del total de ocupados, la mitad de la existente en 1954. Y sólo el 12 por ciento de las empresas tienen por lo menos un delegado. Basualdo detalla que el proceso se agudiza y deviene como un fenómeno estructural por la existencia de una burocracia sindical preocupada por consolidar sus privilegios y que, a su vez, tiende a agravar la caída de la sindicalización porque los trabajadores son profundamente escépticos, con razón, respecto a la posibilidad de avanzar con esos dirigentes. “Se trata de un fenómeno de gran importancia estructural porque implica mantener una inédita desigualdad entre el capital y el trabajo, donde este último no tiene posibilidades de actuar en defensa de sus intereses en los lugares de trabajo”, destaca Basualdo. Para agregar que “al reducirse la desocupación, la única vía para mejorar la participación de los trabajadores en el ingreso es el incremento del salario real por encima de la productividad del trabajo, para lo cual las negociaciones tienen que realizarse con algún grado de equivalencia entre las partes”.

La presencia de delegados en los lugares de trabajo es resistida por las empresas. Sus representantes más conservadores los definían en la década del setenta como la “guerrilla industrial” (Ricardo Balbín) que había que combatir o advertían sobre los “soviet en las fábricas” (Alvaro Alsogaray). Hoy, a casi veinte años de la caída del Muro de Berlín, la definición es más general: “ultraizquierdista”. Un repaso histórico indica que a partir de mediados de la década del cuarenta, con el ascenso del movimiento peronista, las organizaciones sindicales desarrollaron una política activa de inserción en los establecimientos. Esta fuerte presencia en los lugares de trabajo constituyó una característica excepcional de la Argentina en la región. Las comisiones internas y cuerpos de delgados se consolidaron como un importante vehículo para defender los derechos laborales en los espacios concretos de trabajo. Los delegados servían también como canal de transmisión entre los intereses de los trabajadores y los dirigentes sindicales.

En el documento Dilemas y conflictos en torno a la representación directa en el lugar de trabajo, elaborado por el Observatorio del Derecho Social de la CTA, se destaca que esos representantes directos posibilitaron un fortalecimiento de las organizaciones sindicales. También ocuparon “una creciente importancia en la definición de las características del proceso productivo, actuando como una valla para los intentos patronales de profundizar la explotación laboral por vía de un incremento en la intensidad del trabajo”. Por ejemplo, en el conflicto que existe en estos días en la compañía que los desconoce bajo el lema “Hacemos tu día delicioso”.

azaiat@pagina12.com.ar

China insta a crear una nueva moneda de reserva para reemplazar el dólar

David Barboza The New York Times

http://www.rebelion.org/noticia.php?id=82903

Traducido del inglés para Rebelión por Germán Leyens

En otra señal de que China se preocupa cada vez más por su tenencia de inmensas reservas en dólares, el jefe de su banco central ha llamado a crear eventualmente una nueva moneda de reserva internacional para reemplazar el dólar. En un documento publicado el lunes, Zhou Xiaochuan, gobernador del Banco Popular de China, dijo que un nuevo sistema de reserva monetaria controlado por el Fondo Monetario Internacional podría resultar más estable y viable desde el punto de vista económico. Un nuevo sistema es necesario, dijo, porque la crisis económica global ha revelado las “vulnerabilidades inherentes y los riesgos sistémicos en el sistema monetario internacional existente.” Mientras algunos analistas creen que el dólar será reemplazado como la moneda dominante de reserva monetaria del mundo en algún tiempo cercano, la propuesta sugiere que China se prepara para asumir un papel más influyente en el mundo. Rusia hizo recientemente una propuesta similar. La audaz idea de China, publicada más de una semana antes de que los dirigentes del mundo se reúnan en Londres para una cumbre económica mundial, también indica que China está preocupada porque sus inmensas reservas externas denominadas en dólares podrían perder mucho valor en los próximos años. China ya tiene las mayores reservas de divisas extranjeras del mundo, evaluadas en cerca de 2 billones de dólares, y se estima que más de la mitad de esas posesiones están compuestas por bonos del Tesoro de EE.UU. y otros bonos denominados en dólares. El 13 de marzo, el primer ministro de China, Wen Jiabao, dijo que estaba preocupado por la seguridad de esos activos, particularmente porque enormes planes de estímulo económico podrían llevar a crecientes déficits en EE.UU., que podrían hacer caer el valor del dólar. Si China perdiera su apetito por valores del Tesoro, los costes de préstamos en EE.UU. podrían aumentar, haciendo que sea más costosa para Washington la realización de paquetes de estímulo económico y el pago de sus hipotecas para los estadounidenses. Nicholas Lardy, economista y especialista en China en el Peterson Institute en Washington, dijo que al hacer una propuesta semejante, China indica que la antigua dominación del dólar es inherentemente injusta, ya que permite que EE.UU. acumule inmensos déficits pidiendo prestado en el extranjero, y que los riesgos para poseedores de valores del Tesoro están aumentando. “Los chinos están bastante preocupados de que los grandes déficits gubernamentales de EE.UU. puedan terminar por llevar a la inflación, que erosionará el poder de compra de los activos financieros denominados en dólares que poseen,” dijo el señor Lardy. “Es una preocupación legítima.” La oportunidad del anuncio chino, dijeron analistas, también podría apuntar a dar a Beijing más campo para negociar con EE.UU. y otras naciones en Londres sobre comercio y sobre propuestas de cómo estabilizar la economía global. Pero China es cuidadosa cuando discute la compra o la venta de bonos del Tesoro, por temor a enviar un mensaje que pudiera afectar significativamente los mercados monetarios. Y por lo tanto, en un anuncio separado del lunes, China dijo que seguirá comprando bonos del Tesoro, algo que EE.UU. ha alentado. En el ensayo del señor Zhou, publicado en inglés y en chino en el sitio en Internet del banco central, dijo que la comunidad internacional debería considerar la expansión de los Derechos Especiales de Giro del Fondo Monetario Internacional. Una propuesta semejante ya ha sido sugerida antes por países en desarrollo. Pero EE.UU. siempre se ha mostrado cauteloso porque podría resultar inflacionaria y afectar el papel central del dólar. Como parte de ese sistema, una moneda es utilizada para comerciar bienes sobre la base de una fórmula derivada del valor de varias divisas. El señor Zhou dijo que el objetivo de reformar el sistema monetario internacional es “crear una moneda de reserva internacional que esté desconectada de naciones individuales y pueda mantenerse estable a largo plazo.”

……… Keith Bradsher contribuyó informando desde Beijing. http://informationclearinghouse.info/article22282.htm

(…) Resulta sorprendente que el modo de encarar la crisis los países occidentales contradiga tan manifiestamente al modelo que ellos mismos predican para el Tercer Mundo. Cuando hay crisis en Indonesia, o en Argentina, o en cualquier otro sitio, se les exige que suban mucho las tasas de interés y que privaticen la economía y recorten el gasto público”.

Entrevista a Noam Chomsky
La incipiente política exterior de Obama
Press TV

Profesor Chomsky, empecemos por Pakistán. La Casa Blanca no hace comentarios sobre los asesinatos [en las incursiones afganas en la frontera con Pakistán]. Richard Holbroke, sobre quien usted escribió ya a propósito de Yugoslavia, es el hombre elegido por Obama para resolver la situación.

Era bastante claro que Obama aceptaría la doctrina de Bush, según la cual los EEUU pueden bombardear Pakistán a su antojo, y se han dado ya muchos casos de cierta gravedad. Ha habido, por ejemplo, episodios caóticos y pugnaces en la provincia de Bajaur, fronteriza con Afganistán, y los dirigentes tribales, y otros allí ubicados, los atribuyen al bombardeo de una escuela madrassa, en el que murieron entre 80 y 95 personas. La prensa norteamericana ni siquiera se hizo eco del suceso; la prensa pakistaní, sí, huelga decirlo.

El autor del artículo que informaba de eso, un conocido físico atómico, Pervez Hoodbhoy, observó en su momento que esa masacre engendraría terror y reacciones que llegarían incluso a convertirse en una amenaza para la existencia misma del estado de Pakistán. Y es lo que ha ocurrido. Ahora vemos más de lo mismo.

El primer mensaje del gobierno pakistaní al general Petraeus, el general norteamericano con mando en la región, fue que no deseaban más bombardeos en Pakistán. Ahora, el primer mensaje a la nueva administración Obama del presidente de Afganistán, Karzai, ha sido el mismo, que no quiere más bombardeos. También él dijo desear un calendario para la retirada de las tropas extranjeras, las norteamericanas y otras, de Afganistán. El mensaje, ni que decir tiene, ha sido ignorado.

Algunos manifiestan optimismo con el cargo de George Mitchell como enviado al Oriente Próximo. Y está, además, Richard Holbroke. Hemos entrevistado aquí al antiguo ministro bosnio de exteriores, quien dio a entender que Holbroke podría incluso haber desempeñado algún papel en la masacre de Srebrenica. Y está, claro, Dennis Ross, a quien se le ha pedido aceptar el cargo de enviado al Irán.

Holbrooke tiene un pasado harto terrible, no tanto en Yugoslavia como antes. Por ejemplo, en las atrocidades indonesias en Timor Oriental, en donde él era el funcionario responsable… George Mitchell es, entre los de nombramiento reciente, el más decente, digámoslo así. Tiene un pasado bastante decente. Algo logró en Irlanda del Norte, pero, claro, en ese caso había un objetivo de por medio. Y el objetivo era que los británicos pusieran fin al recurso a la violencia como respuesta al terror del IRA y atendieran a los legítimos agravios que eran la fuente del terror. Lo gestionó bien, y Gran Bretaña prestó atención a los agravios y se terminó con el terrorismo. Así que tuvo éxito. Pero un resultado así no está ni en el guión de lo que ocurre en Oriente Próximo, particularmente en relación con el problema Israel-Palestina. Quiero decir que habría una solución, una solución expedita, muy similar a la británica. Israel podría frenar sus crímenes respaldados por EEUU en los territorios ocupados, y entonces, presumiblemente, la reacción que esos crímenes provocan se frenaría también. Pero eso no está en la agenda.

En realidad, el presidente Obama acaba de ofrecer una conferencia de prensa muy interesante al respecto. Alabó la iniciativa parabólica de paz, la iniciativa saudí aceptada por la Liga Árabe, y dijo que tenía elementos constructivos. Llamó a la normalización de relaciones con Israel, y animó a los Estados árabes a seguir con esos “elementos constructivos”, es decir, con la normalización de relaciones. Pero eso es una gran falsificación de la iniciativa de la Liga Árabe. La iniciativa de la Liga Árabe llamó a la aceptación de una solución bi-estatal a lo largo de la frontera internacional, lo que ha sido el consenso internacional desde hace mucho, y dijo que si podía lograrse eso, entonces los Estados árabes podrían normalizar sus relaciones con Israel. Obama se saltó la primera parte, la parte crucial, el núcleo de la resolución, porque eso impone a los EEUU una obligación. Los EEUU han bloqueado, ellos solos, y durante más de 30 años, este consenso internacional. Ese consenso ha mantenido hasta ahora totalmente aislados a los EEUU y a Israel.

Europa y, ahora, un buen número de otros países lo han aceptado. Hamas lo ha aceptado desde hace años, la Autoridad palestina, huelga decirlo, también. La Liga Árabe lo acepta desde hace mucho. EEUU e Israel no han dejado de bloquearlo, y no sólo con palabras, sino con acciones también… ocurre a diario en los territorios ocupados y con el sitio de Gaza y otras atrocidades. Así pues, si se salta eso, se lo salta adrede. Lo que quiere decir que los EEUU no se sumarán al resto del mundo para favorecer una solución diplomática, y si tal es el caso, la misión de Mitchell carece de contenido.

Obama dijo que la frontera debería abrirse. ¿Hay que ver aquí un cambio de política?

Dijo eso, pero no mencionó el hecho de que era en el contexto de muchas otras exigencias. E Israel también dirá: desde luego, hay que abrir la frontera; pero se niega a hablar con el gobierno electo de Hamás, a diferencia de lo que hizo Mitchell en Irlanda del Norte. Eso significa que los palestinos han de ser castigados por votar en libertad de una forma que disgusta a los EEUU, y que Obama acepta el acuerdo entre Condoleezza Rice y Tzipi Livni para sellar la frontera entre Gaza y Egipto, que, como poco, es un acto de arrogancia imperial.

No es su frontera, y es lo cierto que Egipto opuso serias objeciones. Pero Obama prosiguió. Dijo que tenemos que asegurarnos de que no se contrabandeen armas a través de los túneles que van a parar a la Franja de Gaza. Nada dijo, empero, de la generosa entrega de armas harto más letales a Israel. En pleno ataque a Gaza, el 31 de diciembre, el Pentágono anunció el encargo a un navío alemán para transportar 30.000 toneladas de material de guerra a Israel. No funcionó, porque el gobierno de Grecia le impidió el tránsito, pero podría haber pasado por algún otro sitio. Eso, repito, en pleno ataque a Gaza.

En realidad, hay muy poca información, y apenas se investiga periodísticamente. El Pentágono ofreció una respuesta interesante. Dijeron: bueno, este material no será usado en el ataque a Gaza. Sabían bien que Israel planeaba interrumpir el ataque antes de la toma de posesión, para que Obama no tuviera que manifestarse al respecto. Pero el Pentágono dijo que ese material se usaría para preparar el futuro terreno de las fuerzas norteamericanas. En otras palabras, se hace pensando en el largo plazo, y eso significa la extensión y el refuerzo del papel de Israel como base militar estadounidense en el vértice mismo de la mayor región productora de petróleo del mundo. Si alguna vez se les preguntara por qué lo hacen, dirían que con propósitos defensivos y de búsqueda de estabilidad, pero se trata de una base para preparar ulteriores agresiones.

Robert Gates y el almirante [Mike] Mullen han hablado de un espacio temporal de 16 meses para la retirada de Irak como una de las opciones manejadas, una ligera diferencia con lo que decía Obama en campaña electoral. Y Hilary Clinton dijo, en una ocasión que se ha hecho célebre, estar preparada para arrasar todo Irán y matar a sus 70 millones de habitantes. ¿Qué cambios ve usted en relación con Irak y con Irán?

Lo que ocurrió en Irak es extremadamente interesante e importante. Los pocos corresponsales con experiencia real y que saben algo lo han entendido perfectamente. Patrick Cockburn, Jonathan Steele y uno o dos más. Lo que ha ocurrido es que hubo una notable campaña de resistencia no-violenta en Irak que obligó a los EEUU a retirarse, paso a paso, de sus programas y de sus objetivos. Obligaron a las fuerzas ocupantes de los EEUU a permitir unas elecciones que los EEUU no deseaban y que trataron de impedir por todos los medios. Luego pasaron a la siguiente fase, consistente en forzar a los EEUU a aceptar, al menos formalmente, un acuerdo de estatus de fuerzas, acuerdo que, de ser respetado por la administración de Obama, obligará a abandonar el grueso de los objetivos bélicos de los EEUU. Eliminará las enormes bases militares permanentes que los EEUU han construido en Irak. Y significará que los EEUU no controlarán las decisiones sobre el acceso a y el uso de los recursos petrolíferos. En la práctica, se han desvanecido los principales objetivos de la guerra.

En el caso de Irán, las afirmaciones de Obama no han sido tan encendidas como las de [Hilary] Clinton, pero comportan sobre poco más o menos lo mismo. Dijo que estaban abiertas todas las opciones. Bien, ¿qué significa ‘todas las opciones’? Presumiblemente, eso incluye la opción nuclear, ya sabe, eso es también una opción. No hay la menor indicación de que se apreste a seguir los pasos que la población norteamericana desea. Una abrumadora mayoría de la población norteamericana ha estado durante años a favor, ha estado de acuerdo con el Movimiento de los Países No-Alineados en que Irán debería tener los mismos derechos garantizados a los signatarios del Tratado de No-Proliferación Nuclear a desarrollar el uso de la energía nuclear. No el derecho a desarrollar armas nucleares. Y es todavía más interesante el que un porcentaje similar, entre el 75% y el 80%, se muestre a favor de la instauración de una zona libera de armamento nuclear en la región, lo que incluiría a Irán, a Israel y a cualesquiera fuerzas estadounidenses allí desplegadas, con todo tipo de verificaciones oficiales, etc.

Eso cegaría probablemente una de las más importantes fuentes del conflicto. No hay la menor indicación de que la administración Obama tenga intención alguna de hacer algo por el estilo.

Para terminar, profesor Chomsky, el estado de la economía estadounidense predomina en las noticias y en las vidas de todos los norteamericanos y de todos los pueblos del mundo. Está este paquete de 825 mil millones de dólares. ¿Cómo cree usted que la gente de Obama manejará eso?

Nadie lo sabe realmente. Lo que está ocurriendo con la economía no se acaba de entender muy bien. Se funda en manipulaciones financieras extremadamente opacas harto difíciles de descodificar. Quiero decir que, se entiende cabalmente le proceso en general, pero no se sabe si un estímulo público de 800 mil millones o, probablemente, mayor logrará superar la crisis. Ya se han gastado los primeros 350 mil millones del llamado plan de rescate, pero eso fue a parar a los bolsillos de los bancos. Se suponía que iban a realizar muchos préstamos, pero han decidido no hacerlos. Han preferido enriquecerse ellos, restaurar su propio capital, y absorber y tomar el control de otros bancos (fusiones, adquisiciones, etc.). Que el próximo estímulo tenga o no efectos, dependerá por mucho del modo en que sea gestionado, de si hay controles para que se use con propósitos constructivos. Dependerá también de factores ahora ignorados, como la profundidad que llegue a tener la crisis en curso.

Es una crisis de alcance mundial, y es muy grave. Resulta sorprendente que el modo de encarar la crisis los países occidentales contradiga tan manifiestamente al modelo que ellos mismos predican para el Tercer Mundo. Cuando hay crisis en Indonesia, o en Argentina, o en cualquier otro sitio, se les exige que suban mucho las tasas de interés y que privaticen la economía y recorten el gasto público. Este tipo de medidas. En Occidente, en cambio, exactamente lo contrario: bajar los tipos de interés a cero, nacionalizar, si es necesario, inyectar dinero público en la economía, contraer enormes deudas. Exactamente lo contrario del modo por el que se supone que el Tercer Mundo tiene que satisfacer sus deudas. Me parece notabilísimo que se deje pasar eso sin mayores comentarios.

Noam Chomsky, el intelectual vivo más citado y figura emblemática de la resistencia antiimperialista mundial, es profesor emérito de lingüística en el Instituto de Tecnología de Massachussets en Cambridge y autor del libro Imperial Ambitions: Conversations on the Post-9/11 World.

Traducción para www.sinpermiso.info: Roc F. Nyerro

http://www.rebelion.org/noticia.php?id=80127

La crisis segun Samir Amin

13 diciembre, 2008

Fragmentos de: ¿Debacle financiera, crisis sistémica?

samir_amin4

A continuación extraemos los parrafos centrales del ultimo trabajo de Samir Amin:

“(…) El sistema capitalista actual está dominado por un puñado de oligopolios que controlan la toma de decisiones fundamentales en la economía mundial. Unos oligopolios que no sólo son financieros, constituidos por bancos o compañías de seguros, sino que son grupos que actúan en la producción industrial, en los servicios, en los transportes, etc. Su característica principal es su financiarización. Con eso conviene comprender que el centro de gravedad de la decisión económica ha sido transferido de la producción de plusvalía en los sectores productivos hacia la redistribución de beneficios ocasionados por los productos derivados de las inversiones financieras. Es una estrategia perseguida deliberadamente no por los bancos, sino por los grupos “financiarizados”. Más aún, estos oligopolios no producen beneficios, sencillamente se apoderan de una renta de monopolio mediante inversiones financieras.

Este sistema es sumamente provechoso para los segmentos dominantes del capital. Luego no estamos en presencia de una economía de mercado, como se suele decir, sino de un capitalismo de oligopolios financiarizados. Sin embargo, la huida hacia delante en las inversiones financieras no podía durar eternamente cuando la base productiva sólo crecía con una tasa débil. Eso no resultaba sostenible. De ahí la llamada “burbuja financiera”, que traduce la lógica del sistema de inversiones financieras. El volumen de las transacciones financieras es del orden de dos mil trillones de dólares cuando la base productiva, el PIB mundial sólo es de unos 44 trillones de dólares. Un gigantesco múltiplo. Hace treinta años, el volumen relativo de las transacciones financieras no tenía ese tamaño. Esas transacciones se destinaban entonces principalmente a la cobertura de las operaciones directamente exigidas por la producción y por el comercio nacional e internacional. La dimensión financiera de ese sistema de los oligopolios finaciarizados era – ya lo dije – el talón de Aquiles del conjunto capitalista. La crisis debía pues estallar por una debacle financiera.

(…) Detrás de ella se esboza una crisis de la economía real, ya que la actual deriva financiera misma va a asfixiar el desarrollo de la base productiva. Las soluciones aportadas a la crisis financiera sólo pueden desembocar en una crisis de la economía real, esto es, una estagnación relativa de la producción y lo que ésta va a acarrear: regresión de los ingresos de los trabajadores, aumento del paro laboral, alza de la precariedad y empeoramiento de la pobreza en los países del Sur. En adelante debemos hablar de depresión y ya no de recesión”.

(…) El sistema de producción y de consumo/despilfarro existente hace imposible el acceso a los recursos naturales del globo para la mayoría de los habitantes del planeta, para los pueblos de los países del Sur. Antaño, un país emergente podía retener su parte de esos recursos sin amenazar los privilegios de los países ricos. Pero hoy día ya no es el caso. La población de los países opulentos – el 15% de la población del planeta – acapara para su propio consumo y despilfarro el 85 % de los recursos del globo y no puede consentir que unos recién llegados accedan a estos recursos, ya que provocarían graves penurias que pondrían en peligro los niveles de vida de los ricos.

Si Estados unidos se han fijado como objetivo el control militar del planeta es porque saben que sin ese control no pueden asegurarse el acceso exclusivo de tales recursos.

(…) La verdadera alternativa pasa por el derrocamiento del poder exclusivo de los oligopolios, el cual es inconcebible sin, finalmente, su progresiva nacionalización democrática. ¿ Fin del capitalismo ? No lo creo. Creo en cambio que son posibles unas nuevas configuraciones de las relaciones de fuerzas sociales que obliguen al capital a ajustarse a las reivindicaciones de las clases populares y los pueblos. A condición de que las luchas sociales todavía fragmentadas y a la defensiva, en su conjunto, consigan cristalizar en una alternativa política coherente. Con esta perspectiva, resulta posible el comienzo de una larga transición del capitalismo al socialismo. Los avances en esa dirección, claro está, siempre serán desiguales de un país a otro y de una fase de su despliegue a otra.

(…)Evocaré a continuación las grandes líneas de esta respuesta necesaria.

1) – La reinvención por parte de los trabajadores de organizaciones apropiadas que hagan posible la construcción de su unidad con el fin de trascender su dispersión asociada a las formas de explotación vigente (paro laboral, precariedad, informalidad).

2) – La perspectiva es la de un despertar de la teoría y de la práctica de la democracia asociada al progreso social y al respeto de la soberanía de los pueblos y no disociada de éstos.

3) – Liberarse del virus liberal fundado en el mito del individuo, que ya pasó a ser tema histórico. Los rechazos frecuentes de los modos de vida asociados al capitalismo (múltiples enajenaciones, consumismo y destrucción del planeta) señalan la posibilidad de esta emancipación.

4) – Liberarse del atlantismo y del militarismo que le está asociado, ambos destinados a hacer aceptar la perspectiva de un planeta organizado sobre la base del apartheid a escala mundial.

En los países del Norte el desafío implica que la opinión general no se deje encerrar en un consenso de defensa de sus privilegios con respeto a los pueblos del Sur. El internacionalismo necesario pasa por el antimperialismo, no por el humanitarismo.

En los países del Sur, la estrategia de los oligopolios mundiales lleva consigo el hacer recaer el peso de la crisis sobre sus pueblos (desvalorización de sus reservas de cambio, baja de los precios de las materias primas exportadas y alza de los precios de los productos importados). La crisis ofrece la ocasión del renacimiento de un desarrollo nacional, popular y democrático autocentrado, que someta las relaciones con el Norte a sus exigencias, esto es, la desconexión. Lo cual implica:

a) El control nacional de los mercados monetarios y financieros

b) El control de las tecnologías modernas en adelante posible,

c) La recuperación del uso de los recursos naturales,

d) La derrota de la gestión globalizada, dominada por los oligopolios (la OMC) y la del control militar del planeta por  Estados Unidos y sus aliados,

e) Liberarse de las ilusiones de un capitalismo nacional autónomo en el sistema y de los mitos del pasado.

f) La cuestión agraria, en efecto, está en el centro de las opciones por venir en los países del Tercer Mundo. Un desarrollo digno de llamarse así exige una estrategia política agrícola basada sobre la garantía del acceso a la tierra para todos los campesinos (…)  

g) La integración regional, al favorecer el surgimiento de nuevos polos de desarrollo, ¿puede constituir una forma de resistencia y de alternativa? La regionalización es necesaria, tal vez no para gigantes como China y la India o incluso para Brasil, pero seguramente sí para otras muchas regiones, en el sudeste asiático, en África o en América Latina (…)”.

Nota: el subrayado es nuestro.

Texto completo en: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=76484

Crisis y tipo de cambio

11 diciembre, 2008

noticia_10153_normal

Lo que sigue es un estracto interesante de la nota que  Daniel Azpiazu y Martin Schorr publicaron el domingo pasado en Página 12 (nota completa en http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/cash/17-3710-2008-12-10.html )

(…)

Entre esos años, el fuerte crecimiento fabril permitió desandar en parte el proceso de desindustrialización iniciado en 1976 y derivó en una importante creación de puestos de trabajo. Pero también se consolidaron muchos aspectos críticos del regresivo modelo desindustrializador:

n Redistribución del ingreso en detrimento de los trabajadores y las pymes. En el marco de la crisis de 2002, la transferencia de recursos al capital, en particular a los sectores más concentrados, estableció un nuevo estadio en la distribución del excedente que, de allí en más, hasta la paulatina erosión de las ventajas “competitivas” del “dólar alto”, devino en holgadas tasas de ganancia (muy superiores a las de los ’90).

n Mayor concentración económica: en 2007, las 100 empresas más grandes explicaron el 43 por ciento del PBI industrial, frente a un 32 por ciento en 2001 y un 24 por ciento en 1993.

n Acelerada centralización del capital con eje en una creciente extranjerización.

n Afianzamiento de una modalidad de inserción del país en el comercio mundial pasiva y subordinada, a favor de un mayor predominio exportador de la elaboración de commodities y la “armaduría automotriz”. En todos los casos, controladas por un puñado de grandes firmas, en su mayoría transnacionales.

n Profundización del carácter trunco de la estructura industrial por los marcados déficit que presenta la misma en segmentos estratégicos, como los ligados a la elaboración de bienes de capital. Prueba de ello es que el crecimiento reciente conllevó un incremento notable de las importaciones de manufacturas: en 2007, el sector fabril registró un déficit comercial superior a los 1100 millones de dólares.

n Débil formación de capital, con fuerte apoyo estatal vía desgravaciones impositivas, y muy sesgada hacia los núcleos oligopólicos predominantes.

Se trata de elementos críticos que se manifestaron en una fase expansiva nacional e internacional. Es decir, se dieron antes de la irrupción de la crisis internacional y no a raíz de ella. En ese marco, una vez más el tipo de cambio se presenta como la variable “salvadora” y, como tal, pretende ser impulsado como el eje ordenador casi excluyente de la política estatal hacia los sectores manufactureros.

(…)