Home

NO a los fondos de la Alumbrera

14 septiembre, 2009

¿CONOCES A LA ALUMBRERA?

La mina está ubicada políticamente en el Distrito Amanao del Departamento Andalgalá en la provincia de Catamarca, a 54 kilómetros de la ciudad capital (Argentina). Los derechos de exploración y explotación pertenecen a Yacimientos Mineros Aguas de Dionisio (YMAD), una sociedad que integran el gobierno de Catamarca, la Universidad Nacional de Tucumán y el gobierno nacional. Para la explotación de la mina YMAD constituyó una unión transitoria de empresas con Minera Alumbrera Limited (MAA). Esta última está conformada por Xstrata Copper, Yamana Gold y Goldcorp Inc. Empezó a producir en 1997 y su vida útil se extenderá hasta el año 2017.

La mega minería es una combinación letal entre actividades productivas “golondrina” (pues los principales yacimientos en explotación tienen períodos relativamente cortos de vida útil, 20 a 30 años por ejemplo) y gobiernos y gobernantes que mueven sus decisiones a corto plazo

Lamentablemente la mayor parte los recursos mineros de Argentina se encuentran en la Cordillera de los Andes, donde también se ubican las principales cuencas hídricas de captación.

La mina Alumbrera produce anualmente unas 600.000 toneladas de concentrados que contienen aproximadamente 180.000 toneladas de cobre metálico y 600.000 onzas troy de oro. Obtiene el agua de Campo del Arenal. Consume unos 3.960 m3/h de agua fresca, es decir, más de 95 millones de litros por día. Se transporta por un acueducto de 25 kilómetros de largo.

La concesión minera abarca unas 600 Ha de superficie, mientras que el resto de las instalaciones asociadas se encuentran en un bloque de aproximadamente 5.815 Ha. Las instalaciones del sitio donde se encuentra la mina incluyen una gran mina a cielo abierto [“open pit”], una planta de procesamiento de minerales, un área para manejo de estériles y un área de manejo de colas.

El área de depósito de estéril (escombreras) está diseñada para contener aproximadamente 625 millones de toneladas de material, cubriendo una superficie de aproximadamente 300 Ha. En el área de manejo de colas, al final de la operación del proyecto, se almacenarán aproximadamente 650 millones de toneladas, cubriendo un área de 550 Ha. La laguna de colas está ubicada en la cuenca superior del río Vis Vis. Sus actividades producen derrames ácidos mineros y el movimiento de metales pesados y otras sustancias tóxicas aguas abajo de la mina. También contamina el aire, su línea de alta tensión produce campos magnéticos y el transporte de materias primas y combustible ha contaminado arroyos e interrumpido la provisión de agua en Belén por ejemplo.

El transporte de pulpa de mineral se realiza mediante un mineraloducto de 316 Km de largo a través de ambientes pertenecientes a las provincias de Catamarca y Tucumán. Parte desde la mina y llega a la Planta de Filtros ubicada en Cruz del Norte, provincia de Tucumán. Este mineraloducto ha sufrido numerosas roturas, y las actividades de la planta de secado contamina con metales pesados y otras sustancias tóxicas el canal DP2 y la cuenca del río Salí Dulce. Los minerales son transportados por tren hasta el puerto de San Lorenzo en Santa Fe.

Las tres empresas que integran Alumbrera Limited han violado derechos humanos, derechos laborales y degradado el ambiente en muchos países. En Argentina la Justicia Federal de Tucumán demostró la contaminación producida por Alumbrera en el canal DP2 y procesó a su Vicepresidente Primero, Julián Patricio Rooney.

Si queres saber más: http://noafondosalumbrera.blogspot.com/

Desde la época de las revoluciones independentistas contra la dominación colonial española y portuguesa, los pueblos de América Latina han intentado obtener su completa emancipación frente a las sucesivas alianzas de los bloques dominantes locales con el Imperio Británico primero, y con el imperialismo norteamericano después. Aún hoy, a principios del Siglo XXI, la tarea de lograr la Segunda Independencia y la Unidad de nuestros pueblos permanece inconclusa pero vigente en el legado de San Martín, de Bolívar y de todos los héroes y mártires de las luchas populares.

La realización de nuestra Segunda Independencia implica un proceso de lucha prolongado. Para completar esta tarea tenemos que construir nuestro propio modelo de desarrollo autónomo, de justicia social, de participación democrática y de organización popular, en el marco de la unidad latinoamericana. Las voluntades unidas de los pueblos latinoamericanos pueden romper las cadenas forjadas por más de cinco siglos de conquista, colonialismo, subdesarrollo y dependencia, completando el destino común de nuestros pueblos en la Patria Grande.

Asumimos como base para nuestra acción política el hecho histórico de nuestra situación de país dependiente, subdesarrollado y periférico dentro del actual sistema mundial capitalista.

La negación, omisión, olvido o abstracción de esta situación ha constituido una derrota ideológica fundamental del movimiento nacional y popular a manos del discurso liberal y globalizador. Tarde o temprano reaparecen los conflictos característicos de nuestra situación dependiente y periférica. Por debajo de la superficial y momentánea prosperidad de la economía periférica sigue operando el desarrollo desigual y polarizador constitutivo del capitalismo. Así, períodos con altas tasas de crecimiento económico se traducen «misteriosamente» en la profundización de mayores distorsiones estructurales, regionales y sectoriales, consolidando el paisaje de archipiélagos de prosperidad en mares de pobreza.

La aplicación de políticas que busquen limitar o revertir esta situación encuentra reacciones muy fuertes, porque se afectan los intereses fundamentales del bloque de clases dominante. El poder social y cultural sobre el cual este bloque asienta su dominación es completamente funcional al mantenimiento de la situación de dependencia y por ello históricamente la han defendido con todos los recursos que tienen a su alcance y por todos los medios. Un proyecto nacional, popular y latinoamericanista orientado a terminar con la dependencia requiere la elaboración de métodos y estrategias inteligentes y adecuadas para enfrentar la magnitud del desafío.

John William Cooke escribió: «El régimen no puede ser cuestionado desde sus mismos valores, sino que, al atacarlo, debemos atacar a esos valores que son parte de él». El bloque de clases dominante posee un conjunto de aparatos culturales e ideológicos que todos los días intentan redefinir nuestras creencias sobre lo que existe, lo que es posible y lo que es bueno. Esos aparatos legitiman al bloque de clases dominante y deslegitiman todo aquello que perciben como una amenaza. Tratan de lograr el apoyo o la neutralidad de las masas para el bloque de clases dominantes y sus políticas, al mismo tiempo que disgregan la posibilidad de que se forme un bloque nacional y popular alternativo. Así, aún cuando el bloque dominante no controle directamente al Estado puede ser capaz, en determinadas circunstancias, de movilizar a amplios sectores en defensa de sus intereses fundamentales y limitar decisivamente las capacidades de los Estados débiles. Por lo tanto, no es posible avanzar en la emancipación nacional sin lograr vencer en la lucha ideológica.

Esa lucha ideológica es una lucha por el conocimiento, por los valores y por las alternativas. Resulta necesario conocer y comprender como se conjugan en nuestra historia y en la actualidad las relaciones entre los imperialismos, nuestras clases dominantes y nuestra inserción subdesarrollada y dependiente en el sistema mundial capitalista. Debemos lograr que ese conocimiento se extienda, se vuelva conciencia política en sectores cada vez más amplios y que condense en la formación de un bloque nacional-popular capaz de disgregar al bloque dominante e impulsar una estrategia nacional de desarrollo.

Desde esa conciencia, y desde la intención de convertirla en una estrategia de poder para el

movimiento nacional y popular, nos decidimos a formar el Grupo Nuestra América, tomando como nombre el titulo del genial ensayo escrito por el cubano José Martí. En su escrito, Martí, logró sintetizar en los elementos esenciales del proyecto de de San Martín y Bolívar: la independencia y unidad latinoamericanas. Y desde esos elementos, desde una conciencia nacional, popular y latinoamericanista, pretendemos aportar decisivamente para terminar con la situación de dependencia que nos condena al subdesarrollo y la miseria.

La historia, la memoria y el sacrificio de quienes lucharon por la causa de la independencia,

la justicia social y la unidad latinoamericana iluminan nuestro camino. Frente al destino de

opresión, miseria e ignorancia que los imperialismos y las clases explotadoras locales buscan imponer para nuestros pueblos, nosotros nos sumamos a la lucha por la liberación nacional y social, a la lucha por ser pueblos libres en una América unida y liberada

Grupo Nuestra América

25 de Mayo de 2009

GpoNuestraAmericaCEL

villa-retiroPor alguna extraña razon, muchos trotskistas argentinos suelen dejar a un costado y a la sombra la cuestión del desarrollo desigual y combinado, aun cuando es uno de los elementos centrales del pensamiento de Trotsky (sospechamos que varios lo hacen por eurocentrismo).  Para ilustrar en que consiste el desarrollo desigual y combinado dejo un fragmento del Capitulo I de la Historia de la Revolución Rusa escrita por Trotsky.

“(…) Los países atrasados se asimilan las conquistas materiales e ideológicas de las naciones avanzadas. Pero esto no significa que sigan a estas últimas servilmente, reproduciendo todas las etapas de su pasado. La teoría de la reiteración de los ciclos históricos -procedente de Vico y sus secuaces- se apoya en la observación de los ciclos de las viejas culturas precapitalistas y, en parte también, en las primeras experiencias del capitalismo. El carácter provincial y episódico de todo el proceso hacia que, efectivamente, se repitiesen hasta cierto punto las distintas fases de cultura en los nuevos núcleos humanos. Sin embargo, el capitalismo implica la superación de estas condiciones. El capitalismo prepara y, hasta cierto punto, realiza la universalidad y permanencia en la evolución de la humanidad. Con esto se excluye ya la posibilidad de que se repitan las formas evolutivas en las distintas naciones. Obligado a seguir a los países avanzados, el país atrasado no se ajusta en su desarrollo a la concatenación de las etapas sucesivas. El privilegio de los países históricamente rezagados -que lo es realmente- está en poder asimilarse las cosas o, mejor dicho, en obligarse a asimilárselas antes del plazo previsto, saltando por alto toda una serie de etapas intermedias. Los salvajes pasan de la flecha al fusil de golpe, sin recorrer la senda que separa en el pasado esas dos armas. Los colonizadores europeos de América no tuvieron necesidad de volver a empezar la historia por el principio. Si Alemania o los Estados Unidos pudieron dejar atrás económicamente a Inglaterra fue, precisamente, porque ambos países venían rezagados en la marcha del capitalismo. Y la anarquía conservadora que hoy reina en la industria hullera británica y en la mentalidad de MacDonald y de sus amigos es la venganza por ese pasado en que Inglaterra se demoró más tiempo del debido empuñando el cetro de la hegemonía capitalista. El desarrollo de una nación históricamente atrasada hace, forzosamente, que se confundan en ella, de una manera característica, las distintas fases del proceso histórico. Aquí el ciclo presenta, enfocado en su totalidad, un carácter confuso, embrollado, mixto.

Claro está que la posibilidad de pasar por alto las fases intermedias no es nunca absoluta; hállase siempre condicionada en última instancia por la capacidad de asimilación económica y cultural del país. Además, los países atrasados rebajan siempre el valor de las conquistas tomadas del extranjero al asimilarlas a su cultura más primitiva. De este modo, el proceso de asimilación cobra un carácter contradictorio. Así por ejemplo, la introducción de los elementos de la técnica occidental, sobre todo la militar y manufacturera, bajo Pedro I se tradujo en la agravación del régimen servil como forma fundamental de la organización del trabajo. El armamento y los empréstitos a la europea -productos, indudablemente, de una cultura más elevada- determinaron el robustecimiento del zarismo, que, a su vez, se interpuso como un obstáculo ante el desarrollo del país.

Las leyes de la historia no tienen nada de común con el esquematismo pedantesco. El desarrollo desigual, que es la ley más general del proceso histórico, no se nos revela, en parte alguna, con la evidencia y la complejidad con que la patentiza el destino de los países atrasados. Azotados por el látigo de las necesidades materiales, los países atrasados vense obligados a avanzar a saltos. De esta ley universal del desarrollo desigual de la cultura se deriva otra que, a falta de nombre más adecuado, calificaremos de ley del desarrollo combinado, aludiendo a la aproximación de las distinta etapas del camino y a la confusión de distintas fases, a la amalgama de formas arcaicas y modernas. Sin acudir a esta ley, enfocada, naturalmente, en la integridad de su contenido material, sería imposible comprender la historia de Rusia ni la de ningún otro país de avance cultural rezagado, cualquiera que sea su grado.

Bajo la presión de Europa, más rica, el Estado ruso absorbía una parte proporcional mucho mayor de la riqueza nacional que los Estados occidentales, con lo cual no sólo condenaba a las masas del pueblo a una doble miseria, sino que atentaba también contra las bases de las clases pudientes. Pero, al propio tiempo, necesitado del apoyo de estas últimas, forzaba y reglamentaba su formación. Resultado de esto era que las clases privilegiadas, que se habían ido burocratizando, no pudiesen llegar a desarrollarse nunca en toda su pujanza, razón por la cual el Estado iba acercándose cada vez más al despotismo asiático (…)”.

Nota: El subrayado es nuestro. Texto completo en: http://www2.cddc.vt.edu/marxists/espanol/trotsky/histrev/cap_01.htm