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Delegados

Por Alfredo Zaiat
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El conflicto de Kraft o, en una definición más específica dada por el ministro de Trabajo, Carlos Tomada, en un reportaje publicado en este diario, la decisión de la empresa de tomarse “una revancha con trabajadores”, facilita un mejor entendimiento de los factores que intervienen en el proceso dinámico de la distribución del ingreso. En estos días en que el poder dominante se ha apropiado del espacio de debate sobre la pobreza y el reparto de la riqueza, cuando son la principal fuente de naturalización y consolidación de un importante núcleo de excluidos, precisar la tensión de origen colabora en su comprensión. Las expresiones de una necesaria disputa para mejorar la distribución del ingreso se reflejan en:

– La vitalidad de la actividad gremial, que incomoda a empresas y a ciertas burocracias sindicales.

– Las discusiones para aumentar el salario real, resistidas por las patronales e impulsadas a lo largo de este año por el Ministerio de Trabajo.

– Las luchas por mejorar las condiciones laborales y materiales de los trabajadores, que molestan al establishment, incluyendo al mediático.

La negación o el desprecio a esas manifestaciones fundamentales desenmascaran cínicos discursos de preocupación por la situación socioeconómica, que terminan siendo una expresión de la hipocresía de los verdaderos fabricantes de pobres. La intervención del Estado a través de iniciativas tributarias y de asignación del gasto son muy relevantes para definir la tendencia en el reparto de la riqueza. Pero la imprescindible interpelación sobre ese accionar no debe ocultar que el factor esencial de esa tensión se encuentra en la relación que mantiene el capital y el trabajo. En esa instancia aparece el debate sobre el tipo de organización gremial, la calidad de la representación de los trabajadores a través de delegados, la intensidad de las negociaciones salariales y la constante suba de precios de los alimentos producidos por empresas con posición dominante que contabilizan tasas de ganancias extraordinarias.

El desarrollo histórico del capitalismo muestra que las organizaciones sindicales son la herramienta principal para tratar de compensar la desigual relación con el capital. Esas luchas lideradas por los trabajadores tuvieron como meta mejorar sus propias condiciones de existencia. Pero, al mismo tiempo, transformaron en forma positiva al conjunto de la sociedad porque la hicieron más equitativa. La corriente conservadora decreta, en base al supuesto de las condiciones de competitividad que exige la economía global, la necesidad de anular el conflicto apelando a la primacía, incluso moral, de lo individual frente a lo colectivo. En ese discurso, el sindicalismo reivindicativo de Moyano (CGT) y de Yasky (CTA), y aún más el de base, no tiene sentido ni debería existir. Pero el conflicto social no desaparece por el deseo del empresariado, más bien su existencia expresa la energía de actores sociales para, entre otras cuestiones, generar las condiciones para disminuir la pobreza.

En la investigación La distribución del ingreso en la Argentina y sus condicionantes estructurales, Eduardo Basualdo explica que debido a la recuperación que registró el salario real y la ocupación durante los últimos años, las condiciones de vida de la clase trabajadora para el año 2007 son mejores que durante la crisis de 2001 e incluso que antes de ella, pero su participación en el valor agregado (en la distribución del ingreso) es menor, porque el PBI creció más que la masa salarial. Afirma entonces que “se puede decir que el capital está en mejores condiciones que antes debido a que se apropió a través de sus ganancias de una porción mayor del valor agregado generado anualmente, registrándose una participación creciente del mismo en el ingreso”. Ese comportamiento paradójico requiere de un abordaje más riguroso que la declamación indignada por la cantidad de pobres o la polémica sobre los índices del Indec. Los trabajadores fueron despojados de conquistas históricas durante décadas pasadas, y algunas de ellas pudieron recuperarse en los últimos años, aunque en forma muy lenta. Esto fue así por un contexto complicado por la fragmentación del mercado sociolaboral: empleos en blanco, en negro, tercerizados, desocupados, subocupados, pobres e indigentes. En ese panorama irrumpe la mayor presencia en el espacio público –no tanto en la vida interna de las empresas– de comisiones de delegados gremiales.

La escasa actuación de delegados en los ámbitos laborales, por la propia restricción de anquilosadas estructuras sindicales y también por la prohibición que establecen muchas compañías, debilita los canales de expresión y reclamos de los trabajadores. Basualdo señala que el país se encuentra en emergencia sindical por su bajo nivel de sindicalización y las pocas comisiones internas. La tasa de sindicalización de los trabajadores se ubica entre el 20 y el 25 por ciento del total de ocupados, la mitad de la existente en 1954. Y sólo el 12 por ciento de las empresas tienen por lo menos un delegado. Basualdo detalla que el proceso se agudiza y deviene como un fenómeno estructural por la existencia de una burocracia sindical preocupada por consolidar sus privilegios y que, a su vez, tiende a agravar la caída de la sindicalización porque los trabajadores son profundamente escépticos, con razón, respecto a la posibilidad de avanzar con esos dirigentes. “Se trata de un fenómeno de gran importancia estructural porque implica mantener una inédita desigualdad entre el capital y el trabajo, donde este último no tiene posibilidades de actuar en defensa de sus intereses en los lugares de trabajo”, destaca Basualdo. Para agregar que “al reducirse la desocupación, la única vía para mejorar la participación de los trabajadores en el ingreso es el incremento del salario real por encima de la productividad del trabajo, para lo cual las negociaciones tienen que realizarse con algún grado de equivalencia entre las partes”.

La presencia de delegados en los lugares de trabajo es resistida por las empresas. Sus representantes más conservadores los definían en la década del setenta como la “guerrilla industrial” (Ricardo Balbín) que había que combatir o advertían sobre los “soviet en las fábricas” (Alvaro Alsogaray). Hoy, a casi veinte años de la caída del Muro de Berlín, la definición es más general: “ultraizquierdista”. Un repaso histórico indica que a partir de mediados de la década del cuarenta, con el ascenso del movimiento peronista, las organizaciones sindicales desarrollaron una política activa de inserción en los establecimientos. Esta fuerte presencia en los lugares de trabajo constituyó una característica excepcional de la Argentina en la región. Las comisiones internas y cuerpos de delgados se consolidaron como un importante vehículo para defender los derechos laborales en los espacios concretos de trabajo. Los delegados servían también como canal de transmisión entre los intereses de los trabajadores y los dirigentes sindicales.

En el documento Dilemas y conflictos en torno a la representación directa en el lugar de trabajo, elaborado por el Observatorio del Derecho Social de la CTA, se destaca que esos representantes directos posibilitaron un fortalecimiento de las organizaciones sindicales. También ocuparon “una creciente importancia en la definición de las características del proceso productivo, actuando como una valla para los intentos patronales de profundizar la explotación laboral por vía de un incremento en la intensidad del trabajo”. Por ejemplo, en el conflicto que existe en estos días en la compañía que los desconoce bajo el lema “Hacemos tu día delicioso”.

azaiat@pagina12.com.ar

NO a los fondos de la Alumbrera

14 septiembre, 2009

¿CONOCES A LA ALUMBRERA?

La mina está ubicada políticamente en el Distrito Amanao del Departamento Andalgalá en la provincia de Catamarca, a 54 kilómetros de la ciudad capital (Argentina). Los derechos de exploración y explotación pertenecen a Yacimientos Mineros Aguas de Dionisio (YMAD), una sociedad que integran el gobierno de Catamarca, la Universidad Nacional de Tucumán y el gobierno nacional. Para la explotación de la mina YMAD constituyó una unión transitoria de empresas con Minera Alumbrera Limited (MAA). Esta última está conformada por Xstrata Copper, Yamana Gold y Goldcorp Inc. Empezó a producir en 1997 y su vida útil se extenderá hasta el año 2017.

La mega minería es una combinación letal entre actividades productivas “golondrina” (pues los principales yacimientos en explotación tienen períodos relativamente cortos de vida útil, 20 a 30 años por ejemplo) y gobiernos y gobernantes que mueven sus decisiones a corto plazo

Lamentablemente la mayor parte los recursos mineros de Argentina se encuentran en la Cordillera de los Andes, donde también se ubican las principales cuencas hídricas de captación.

La mina Alumbrera produce anualmente unas 600.000 toneladas de concentrados que contienen aproximadamente 180.000 toneladas de cobre metálico y 600.000 onzas troy de oro. Obtiene el agua de Campo del Arenal. Consume unos 3.960 m3/h de agua fresca, es decir, más de 95 millones de litros por día. Se transporta por un acueducto de 25 kilómetros de largo.

La concesión minera abarca unas 600 Ha de superficie, mientras que el resto de las instalaciones asociadas se encuentran en un bloque de aproximadamente 5.815 Ha. Las instalaciones del sitio donde se encuentra la mina incluyen una gran mina a cielo abierto [“open pit”], una planta de procesamiento de minerales, un área para manejo de estériles y un área de manejo de colas.

El área de depósito de estéril (escombreras) está diseñada para contener aproximadamente 625 millones de toneladas de material, cubriendo una superficie de aproximadamente 300 Ha. En el área de manejo de colas, al final de la operación del proyecto, se almacenarán aproximadamente 650 millones de toneladas, cubriendo un área de 550 Ha. La laguna de colas está ubicada en la cuenca superior del río Vis Vis. Sus actividades producen derrames ácidos mineros y el movimiento de metales pesados y otras sustancias tóxicas aguas abajo de la mina. También contamina el aire, su línea de alta tensión produce campos magnéticos y el transporte de materias primas y combustible ha contaminado arroyos e interrumpido la provisión de agua en Belén por ejemplo.

El transporte de pulpa de mineral se realiza mediante un mineraloducto de 316 Km de largo a través de ambientes pertenecientes a las provincias de Catamarca y Tucumán. Parte desde la mina y llega a la Planta de Filtros ubicada en Cruz del Norte, provincia de Tucumán. Este mineraloducto ha sufrido numerosas roturas, y las actividades de la planta de secado contamina con metales pesados y otras sustancias tóxicas el canal DP2 y la cuenca del río Salí Dulce. Los minerales son transportados por tren hasta el puerto de San Lorenzo en Santa Fe.

Las tres empresas que integran Alumbrera Limited han violado derechos humanos, derechos laborales y degradado el ambiente en muchos países. En Argentina la Justicia Federal de Tucumán demostró la contaminación producida por Alumbrera en el canal DP2 y procesó a su Vicepresidente Primero, Julián Patricio Rooney.

Si queres saber más: http://noafondosalumbrera.blogspot.com/

Este grafico muestra como en un año se han modificado las fuentes de la recaudación impositiva mensual, pero lo mas importante es que confirma lo que ya sospechabamos en pleno conflicto de la 125 pero no teniamos los datos para demostrarlo.

El GRAN TEMA  es que ya en julio del 2008, el bloque de color azul correspondiente a la recaudacion del IVA (6.847 millones de pesos) era por lejos superior al bloque de los Derechos de Exportación (3.366 millones de pesos, dentro de los cuales estan retenciones agropecuarias pero tambien las petroleras). El IVA representaba el 27,92% del total de la recaudación de julio del 2008 mientras que los derechos de exportación representaban el 13,72%.

Uno de los principales argumentos contra las retenciones es que “el campo” estaba financiando al Estado. Lo que se ve es que el IVA estaba financiando al Estado (y hoy lo financia en mayor proporción que en el 2008). ¿Quienes pagan el IVA? Todos, pero proporcionalmente lo pagan más los que menos tienen. Es el impuesto más regresivo desde el punto de vista del ingreso y del consumo.

No hay IVA diferencial por productos, por lo tanto paga lo mismo el pobre que el rico. La gran diferencia es que no pesa lo mismo que te descuenten 21% sobre 500 pesos de consumo de alimentos (los pobres se “comen” casi todos sus ingresos) a que te descuenten 21% sobre 10.000 pesos, porque nadie gasta eso en comida (mientras más crece el ingreso, mayor es la proporción del mismo que se dedica a consumo suntuario -lujos- o al ahorro).

Suponiendo que solo existe el IVA, en el primer caso al que gana 500 pesos le estamos sacando 105 pesos en impuestos, o sea que su ingreso real es de 395 pesos. En el segundo caso, al que gana 10.000 pesos le estamos sacando 2100 pesos por lo cual su ingreso real es de 7.900 pesos.  Ambos viven en la misma economia. Al que le sacamos 105 pesos lo hundimos  más en la pobreza, mientras que al que le sacamos 2100 lo obligamos a retrasar el cambio del modelo de su auto o la compra de un electrodomestico de lujo.

Fuente:http://www.afip.gob.ar/institucional/estudios/

Fragmentos de una entrevista en Página 12:

“Lo que sucede en Argentina es casi un experimento masivo”

Por Darío Aranda

(…)

–¿Esperaba una reacción como la que se dio?

–No. Fue una reacción violenta, desmedida y sucia. Sobre todo porque no descubrí nada nuevo, sólo confirmé algo a lo que otros habían llegado por otros caminos. Por eso no entiendo por qué tanto revuelo de las empresas. Hay que recordar que el origen del trabajo se remonta a contactos con comunidades víctimas del uso de agroquímicos. Ellas son la prueba más irrefutable de lo que yo investigué con un sistema y modelo experimental con el trabajo de hace 30 años, y con el cual confirmé que el glifosato es devastador en embriones anfibios; aun en dosis muy por debajo de las usadas en agricultura, ocasiona diversas y numerosas deformaciones.

–¿Los resultados son extrapolables a la salud humana?

–Los modelos animales de vertebrados que hoy se usan en la investigación embriológica tienen una mecánica del desarrollo embrionario temprano y una regulación genética común. Los resultados deben ser considerados extrapolables cuando un impacto externo los altera. El mundo científico lo sabe, y funcionarios de los ministerios también. Por eso, cuando encontré esas evidencias surgieron dos cuestiones a resolver, cómo seguir la investigación para saber cuál es la mecanística de un efecto que altera la forma normal del embrión, lo cual está en marcha. Y la otra decisión era cómo darla a conocer.

–¿Por qué la difusión se transforma en un problema?

–Porque no hay canales institucionales confiables que puedan receptar investigaciones de este tipo, con poderosos intereses en contra. Entonces la decisión personal fue hacerla pública, ya que no existe razón de Estado ni intereses económicos de las corporaciones que justifiquen el silencio cuando se trata de la salud pública. Hay que dejarlo claro, cuando se tiene un dato que sólo le interesa a un círculo pequeño, se lo pueden guardar hasta tener ajustado hasta el más mínimo detalle y lo canaliza por medios para ese pequeño círculo. Pero cuando uno demuestra hechos que pueden tener impacto en la salud pública, es obligación darle una difusión urgente y masiva.

–¿Es una práctica común dar difusión a un avance científico antes de estar publicado en una revista científica?

–Es algo totalmente común. En el país hay instituciones que todos los días difunden sus progresos científicos, que hasta poseen agentes de prensa que difunden los avances; nadie los cuestiona y los medios de comunicación los replican sin preguntar. Difunden progresos, sin papers, sin publicaciones y está muy bien. Pero claro, esas difusiones no afectan intereses de grupos poderosos.

–Pero existe una tensión en el ámbito científico sobre cuándo dar a conocer un avance.

–La tensión es si la divulgación debería esperar a ser “aprobado” (remarco las comillas porque es todo un tema aparte, que lleva años). Ahora, si la investigación tiene implicancias más allá de lo académico, afecta a la sociedad, el dilema moral es si me lo guardo hasta que termine el más mínimo detalle y mi narcisismo esté satisfecho, o prendo el alerta. Yo decidí dar la alerta, e insisto en que no es nada nuevo, hay antecedentes claros como Robert Belle y Gilles-Eric Seralini, que han hecho estudios con otros modelos, publicados, y con resultados más importantes que los míos.

(…)

–Las empresas, y los medios, de los agronegocios sostienen que no hay estudios serios.

–Hay investigaciones en diversas partes del mundo y son muy serias, como las que acabo de mencionar. Las empresas y sus periodistas empleados descalifican una investigación, pero al mismo tiempo no escuchan la catarata de cuadros médicos palpables en las zonas sojeras; las provincias están plagadas de víctimas de agrotóxicos, pero ahí los diarios no quieren llegar, y mucho menos las empresas responsables. No entiendo por qué mi relato tiene más importancia que el de las Madres de Ituzaingó (barrio de las afueras de Córdoba, emblema de la contaminación con agroquímicos). Los médicos de las provincias están desde hace años denunciando, los campesinos y las barriadas urbanas también. Y queda todo silenciado. Es una evidencia de la realidad y es incontrastable. Yo me inspiré en esa realidad y los resultados son los conocidos. Las empresas del agro, los medios de comunicación, el mundo científico y la dirigencia política son básicamente hipócritas respecto de las consecuencias de los agrotóxicos, protestan y descalifican una simple investigación pero no son capaces de observar las innumerables evidencias médicas y reclamos en Santiago del Estero, Chaco, Entre Ríos, Córdoba y Santa Fe.

–¿Qué otros trabajos existen?

–Belle y Seralini en Francia. También hay trabajos de la Universidad Nacional del Litoral y de investigadores como Alejandro Oliva, de Rosario, que contó con la colaboración del INTA y Federación Agraria. Hay relevamientos de los doctores Rodolfo Páramo (Santa Fe) y Darío Gianfelici (Entre Ríos). No son muchos estudios, pero existen, son serios y están disponibles.

–¿Por qué el sector científico no estudia?

–Porque no en todo el mundo hay tan enorme cantidad de hectáreas con soja como se da en la Argentina. Hay casi 18 millones de hectáreas. Desde el punto de vista ecotoxicológico, lo que sucede en Argentina es casi un experimento masivo.

Las corporaciones y la ciencia

–Se intentó deslegitimar su investigación diciendo que la UBA y el Conicet no sabían de su trabajo.

–La UBA y el Conicet son organismos de gestión, no tienen por qué conocer todo lo que hago yo o lo que hacen todos sus investigadores. Está dentro de nuestras facultades definir las líneas de trabajo, investigar y dar a conocer resultados. Es la lógica de la investigación. Por eso yo no tengo que pedir autorización para iniciar una idea o un tema nuevo y ellos no tienen por qué conocerlo, porque la ciencia no funciona con organismos fiscalizadores de los temas que elegimos. Forma parte de la libertad académica, nos movemos por hipótesis, preguntas y desarrollamos investigaciones. También se dijo que el Conicet, como institución, no suscribió a mi investigación. Y es verdad, porque no se lo pedí y no tiene por qué suscribir en el marco de una idea nueva dentro de la amplitud de un proyecto. Es lo que sucede en centenares de investigaciones que se realizan. Que quede claro, el Conicet no tiene responsabilidad sobre mis decisiones. Es una decisión personal, como corresponde, no institucional. Y está dentro de mis facultades. Tampoco se requiere autorización institucional para desarrollar investigaciones, aunque sabemos que algunas son más resistidas que otras.

–Son públicos los convenios entre Conicet y la minera Barrick Gold, y también con Monsanto, con la cual hasta contaban con un premio de investigación conjunto (“Animarse a Emprender”). ¿Las investigaciones que pudieran ser críticas con esos sectores son menos bienvenidas que otras?

–(Sonríe.) Prefiero no responder.

–¿Usted podría investigar para Monsanto?

–Desde ya. El Conicet y la UBA lo permiten. Es más, muchos científicos trabajan desde hace años para empresas de biotecnología bajo la figura de asesor-consultor, por la cual el Conicet permite hasta doce horas semanales que sus investigadores provean servicios al sector público o privado.

–Se acusa a su investigación de no estar validada en una publicación científica.

–Es una chicana barata, de cuarta, que sólo muestra el temor de las empresas. En el mundo científico es sabido que la validación de un trabajo no se da por su publicación en una revista del sector. Es más, los científicos somos testigos de errores e incluso fraudes que se publican en revistas especializadas. Muchas veces se publica algo y luego se demuestra que es erróneo. Y, por otro lado, muchas veces hay investigaciones que no se publican no porque sean malas, sino porque a la revista no le interesa, sea por línea editorial o intereses en juego. Un ejemplo personal: en 1984 descubrimos genes muy importantes para el desarrollo embrionario, genes Hox. Publiqué dos papers en Cell, una de las mejores revistas del mundo, y había quienes creían y quienes no. Tuvieron que pasar años para que la comunidad científica lo validara.

–El Laboratorio de Embriología es dependiente del Conicet. ¿Su trabajo tiene que ser validado por el Conicet?

–Que por favor quede claro, ni el Conicet ni un comité editorial validan investigaciones, lo que hacen es evaluar la evidencia que uno presenta y juzgan la solidez desde la presentación. No tienen forma de verificar los resultados en forma práctica. La única certeza de una validación se da en que otros investigadores puedan repetir de forma sistemática, y hasta perfeccionada, los resultados de la investigación realizada.

–¿Cuándo va a compartir su trabajo para ponerlo a discusión de la comunidad científica?

–En breve. Debo terminar algunos ensayos y estará listo. Lo que más quiero es pasárselo a colegas, investigadores que repliquen el trabajo. De hecho ya lo he compartido con pares del país y del exterior. Desde ya que debieran ser estudios independientes, no los provistos por las corporaciones o espacios del Estado a su servicio.

–¿Monsanto podría replicarlos?

–Si contrata investigadores idóneos, sí. No tengo dudas de que lo hará y todos sabemos a qué resultados llegarán.

–¿Cómo continuará la investigación?

–Ya confirmamos las malformaciones. Ahora estamos avanzando en conocer cuál es el mecanismo de acción, es un paso más. Como es un trabajo científico, continuaré con el grado de libertad académica de que dispongo, tratando de ver cuáles son las causas mecanísticas y moleculares de las observaciones hechas para publicar los resultados. Aparte del anfibio, que nos sirve de modelo, extenderemos los experimentos a otros modelos de desarrollo embriológico, como aves.

–¿Puede suceder que, con estas nuevas pruebas, los resultados difundidos –de malformaciones– no se repitan?

–No hay forma. Porque fueron experimentos controlados, en los que fuimos rigurosos. Y, además, porque ya hay evidencia científica que va en ese sentido. Por eso, insisto, no descubrimos nada nuevo. Yo llegué a un resultado y creo en él. Si la comunidad científica llega a otra conclusión, bienvenido sea. El centro del problema no debiera ser esta investigación. Sería querer tapar el sol con la mano. Yo sólo aporté un punto más a la discusión. Pero hay sectores que quieren cerrarla, ni siquiera por convencimiento ideológico, sólo por conveniencia económica.

–Se acusa a su trabajo de usar un método erróneo con el glifosato, y que por eso los resultados son devastadores: que las concentraciones de la experimentación nunca son las que eventualmente podría recibir un humano al ser aplicado en el campo. Hubo quien mencionó que “si ponemos gasoil en el vaso de leche, claro que ocasionará intoxicaciones, y no por eso se prohibirá el combustible”.

–Ese tipo de afirmación tienen varias facetas. Por un lado, muestra desconocimiento biológico, lo cual es entendible para quien no se dedica a esta rama de la ciencia. Pero, en boca de los voceros de las corporaciones, también muestra una intencionalidad lejana a la inocencia, con intenciones de desprestigiar una estrategia de análisis mundialmente aceptada. Entonces sí me parece una comparación poco seria, maliciosa e hipócrita. Es sabido, tanto en la comunidad científica como en el sector agropecuario, que la aspersión del herbicida afecta ecosistemas, operando directa o indirectamente sobre insectos y otras especies animales cuando se ponen en contacto con el herbicida. O sea que además de células vegetales, también afectan organismos compuestos por células animales. Nuestros experimentos alertan que tanto el cóctel comercial como la droga pura en células animales generan alteraciones del desarrollo embrionario. Por lo tanto el glifosato dentro de la célula embrionaria altera el funcionamiento celular, tal como sucede en las células vegetales de las malezas. Por otra parte, ya está probado que los herbicidas se trasladan por la acción del viento. Es una prueba de la realidad, incontrastable, el padecimiento de familias de campos linderos y de barrios cercanos a las fumigaciones. Por lo tanto, el glifosato puede atravesar barreras respiratorias y/o placentarias y entrar a las células embrionarias, incluso existen avances científicos en esa dirección, como también existen registros de glifosato y de sus posibles metabolitos presentes en mujeres embarazadas. Esto podría correlacionarse con potenciales efectos malformativos. Por lo tanto, desentrañar si el glifosato puro inyectado tiene efectos sobre el comportamiento de células embrionarias animales durante el desarrollo era ineludible en una estrategia experimental correcta, e insisto que utilicé una estrategia de análisis clásica de la investigación científica.

(…)–Sus resultados no se corresponden con la clasificación del Senasa o las recomendaciones de la Secretaría de Agricultura.

–Es un claro problema de ellos, que lo clasifican como de baja toxicidad. Todo lo contrario de lo que afirman estudios diversos, que confirman la alteración de mecanismos celulares y, sobre todo, contrario a lo que padecen familias de una decena de provincias. Es de locos pensar que no pasa nada.

Nota completa en: http://www.pagina12.com.ar/diario/elpais/1-124288-2009-05-03.html

En estos días compre y comence a leer dos libros que muestran algunas de las facetas más cuestionables de la actual estructura económica y productiva-extractiva de nuestro país. A leer, preocuparse y actuar.

El Mundo según Monsanto, de Marie-Monique Robin. Historia y política de la empresa trasnacional que controla el “paquete tecnológico” (agroquímicos +semillas transgénicas) que hicieron posible la siembra directa de la soja.

Estos muchachos crearon, muchos productos contaminantes, entre ellos el famoso “Agente Naranja” (defoliante cancerigeno rociado masivamente desde aviones por los norteamericanos durante la guerra de Vietnam, para elminar la selva)

Minería Trasnacional, Narrativas del Desarrollo, de Maristella Svampa y Mirta Antonelli. Nos da una mirada actualizada de los negocios mineros trasnacionales y como estan creando en nuestra cordillera un nuevo legado de contaminación, saqueo y subdesarrollo, un Potosí del Siglo XXI.

Fragmento de la entrevista a Bresser Pereira que marca la tendencia del modelo neodesarrollista:

“(…)–¿Por qué está de acuerdo con la apertura comercial y no con la financiera?

–La apertura comercial es una oportunidad si nosotros tenemos una mano de obra más barata. Podríamos tener una industria competitiva y, por la misma razón, no podemos decir “somos pequeños y no sabemos impulsar un desarrollo industrial”. No. Aprendemos o no aprendemos. Los países asiáticos lo aprovecharon magníficamente y nosotros lo aprovechamos hasta cierto tiempo y luego comenzamos a desindustrializarnos. Ahora, la apertura financiera supone perder el control del tipo de cambio. Porque para controlar el tipo de cambio es necesario controlar las entradas de capitales. Estoy en contra del endeudamiento externo o del crecimiento con ahorro externo. Un país que no se endeude externamente no tendrá crisis del balance de pagos. Puede tener un problema de exceso de entrada de capitales y necesitar obstáculos a esa entrada, que es lo opuesto a la apertura financiera.

–A partir de esta propuesta, ¿en qué se diferencia el nuevo desarrollismo del modelo actual?

–El nuevo desarrollismo debe apuntar a una macroeconomía del desarrollo, basada en la neutralización de la apreciación del tipo de cambio.

–¿Y qué recuperaría del viejo desarrollismo?

–Recuperaría algunos aspectos pero sería bastante diferente. Hoy no necesitamos mantener la idea de que el Estado debe hacer un gran ahorro forzado a través de empresas estatales en el sector de infraestructura. En algún sector que sea muy monopólico, algunas empresas pueden ser estatales en parte, pero contamos con empresas nacionales en el sector de infraestructura. El viejo desarrollismo tenía una presión arancelaria muy fuerte, y hoy no es necesario que haya tal presión. La globalización comercial es una gran oportunidad para países que tienen mano obra barata. Con China se ve claramente.

Entrevista completa en: http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/cash/17-3761-2009-01-28.html