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El peronismo también es el negocio de un ensayismo nacional ladri que recicla el sarmientino “¡Sombra terrible de Facundo, voy a evocarte…”. Usan al peronismo para seguir escribiendo sobre el siglo XIX. El peronismo como último tema romántico para escribir desde el romanticismo un tanto apoliyado.

En esa apertura clásica de Sarmiento,  donde dice “Facundo” pongan “peronismo” y ya tienen un ensayito piola: “¡Sombra terrible de Facundo, voy a evocarte, para que sacudiendo el ensangrentado polvo que cubre tus cenizas, te levantes a explicarnos la vida secreta y las convulsiones internas que desgarran las entrañas de un noble pueblo! Tú posees el secreto: ¡revélanoslo! Diez años aún después de tu trágica muerte, el hombre de las ciudades y el gaucho de los llanos argentinos, al tomar diversos senderos en el desierto, decían: “¡No, no ha muerto! ¡Vive aún! ¡El vendrá!” ¡Cierto! Facundo no ha muerto; está vivo en las tradiciones populares, en la política y revoluciones argentinas(…)”.

Un groso Sarmiento, le resolvió la vida a muchos que nada tienen que investigar,  solo usar su fórmula y repetir el tono. Quedaría: “¡Sombra terrible de Perón , voy a evocarte (…) Tú posees el secreto: ¡revélanoslo!”. Y lo mismo funciona con el fragmento sobre la extensión espacial como mal, como enfermedad o patología que aqueja al país. La sustitución nos deja un con: “El mal que aqueja a la República Argentina es el peronismo, la rodea por todas partes y se le insinúa en las entrañas”.

Con esas dos frases del Facundo de Sarmiento hoy te convertis en Sebreli,  diría Mascherano.